La Secretaría de Educación Pública dio a conocer los nombres de los ganadores del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2004, máximo reconocimiento que otorga el Estado Mexicano a los ciudadanos que, con su ejemplo de vida, han contribuido a enriquecer el progreso de la ciencia, el arte y la cultura.

En el Campo VI, dedicado a las Artes y Tradiciones Populares, recibirán este reconocimiento los grupos Asociación de Actores y Escritores Sna Jtz'Ibajom Cultura de los Indios Mayas, A.C.; la Cooperativa La Flor de Xochistlahuaca, S.C. de R.L ., y La Judea, Semana Santa Cora.

El Premio Nacional de Ciencias y Artes fue instituido en 1945 para reconocer la trayectoria y aportaciones de mexicanos y mexicanas al patrimonio científico, artístico y cultural del país.

El Gobierno federal concede este premio a creadores o investigadores que hayan producido trabajos docentes, documentales, de divulgación u obras creativas. Este año se recibieron 135 candidaturas en los seis campos que conforman el Premio y que quedaron a consideración de los jurados.

Los ganadores fueron designados por un Consejo de Premiación, cuyo Presidente es el Secretario de Educación Pública, Reyes Tamez Guerra; el Presidente Suplente, el Oficial Mayor de la SEP, José María Fraustro Siller; y la Vicepresidenta es la titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Sara Guadalupe Bermúdez Ochoa.

Además como Consejeros se encuentran el Rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente Ramírez; el Rector General de la UAM, Luis Mier y Terán Casanueva; y el Director General del IPN, José Enrique Villa Rivera, así como la Directora General de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Xóchitl Galvez Ruiz, entre otros.

En el caso del campo Artes y Tradiciones Populares, el jurado lo integraron Premios Nacionales de Ciencias y Artes de años anteriores, académicos reconocidos por sus investigaciones y aportaciones en esta materia, creadores de arte popular y artistas reconocidos vinculados con la promoción, difusión, preservación e innovación en esta temática. El premio consiste en un diploma, una medalla de oro y el numerario correspondiente a esta edición.


La Judea, Semana Santa Cora (Jesús María, Municipio El Nayar, Nayarit)

El pueblo cora, autonombrado como na'ayarij, habita en su mayoría en la porción noreste del estado de Nayarit. Su territorio abarca parte de los municipios Del Nayar, Acaponeta, Rosamorada, Ruiz y Tecuala, siendo asentamientos importantes Santa Teresa, Jesús María, Mesa del Nayar y Huaynamota. Esta región, conocida como Sierra del Nayar, se localiza en la parte nororiental del estado de Nayarit, colindando con Sinaloa, Durango, Zacatecas y Jalisco. Los datos más antiguos de la existencia de los coras provienen de informes del conquistador Nuño de Guzmán, quien recorrió las tierras bajas de la Sierra Del Nayar en 1531. Actualmente, según información CDI-CONAPO, se estima que los integrantes de los hogares coras son un total de 24,390, de los cuales más de 16 mil son hablantes del cora. De la población indígena del país, son quienes tienen una mayor pobreza y marginación.

Desde 1581, la historia cora se conformó por episodios reiterados de fuertes intentos de sometimiento político religioso. La abrupta topografía y la dispersión de asentamientos obligó a los conquistadores a realizar numerosas incursiones con el fin de congregar y convertir a los coras a la religión católica.

Después de más de un siglo de intentos evangelizadores, en 1722 los jesuitas finalmente pudieron penetrar en territorio nayarita permaneciendo en territorio cora tan sólo 45 años, dejando misiones que posteriormente ocuparon los franciscanos. A pesar de que el contacto con los evangelizadores fue muy corto y conflictivo en comparación con el proceso de evangelización de otros pueblos indígenas, el pueblo cora se apropió de elementos del catolicismo y les asignó un significado compatible con sus códigos preexistentes, con El Costumbre, resultando, si se puede decir, un catolicismo cora. Así, múltiples ceremonias se modificaron y adaptaron para recrear su propia cultura, entre ellas La Judea.

La Judea o Semana Santa Cora es una práctica cultural que se realiza en la región Cora Alta de Santa Teresa, Dolores, Mesa del Nayar, San Francisco y Jesús María; así como de la Cora Baja como San Juan Corapan, Presidio de los Reyes, Mojocuautla, Rosarito, San Juan Bautista, San Blasito, Huaynamota, en el estado de Nayarit .

Al parecer esta escenificación de la semana santa católica sustituye la ancestral práctica cora del mitote guerrero, que les fue vedada desde que fueron conquistados. En la ‘Relación breve y verdadera de algunas cosas de las muchas que sucedieron al padre Fray Alonso Ponce en las provincias de la Nueva España', de 1587, se menciona un hecho que podría ser el antecedente de la tradición de los Borrados (los Judíos de la Semana Santa) pues se describe ‘una danza de negros' que posiblemente ejecutaban indios embijados que bailaban ‘al son de un tamboril y una flauta'. 1

Durante ocho días los coras se transformarán en diferentes personajes: judíos, fariseos, moros, demonios blancos y negros, borrados, dobles de Cristo, etc., para llevar a cabo el ritual de Semana Santa, que se manifiesta en procesiones, luchas cósmicas y ceremonias diurnas y nocturnas que se ejecutan siguiendo un orden temporal muy preciso.

L as autoridades civiles ceden al grupo ceremonial de los centuriones el control del tiempo, del espacio y de la vida pública de las comunidades.

Los judíos, los demonios, se ‘borran' (es decir, cambian su personalidad) pintando su cuerpo con ceniza de olote quemado, para constituir una autoridad temporal y para personificar justamente a aquellos indios en guerra del pasado. Llevan un emblema-machete y al son de flauta y tambor ejecutan danzas guerreras, emiten gritos y alaridos, hacen sacrificios simbólicos y bromas de todo tipo, combaten, danzan y gritan para protagonizar -en tanto estrellas- la lucha cósmica. Es una etapa de la celebración en la que ‘el mal' pone en peligro la armonía cósmica ; persiguen al Cristo Niño o Cristo Sol y después de múltiples intentos, el Viernes Santo logran capturarlo y simbólicamente le dan muerte a Cristo (en cora 2 Hatzicán : Santo Entierro, Estrella de la Mañana o Estrella del Sol)

El Sábado de Gloria la situación se invierte. Cristo resucita, los demonios se autodestruyen y regresan al río, de donde habían salido al principio de la ceremonia. La restitución de los poderes a las autoridades civiles. Finalmente, la paz y el equilibrio vuelven al pueblo una vez que se lleva a cabo la última procesión al templo católico, la cual es presidida por Cristo, la Virgen María y San José, además de los fariseos, los judíos, los músicos y la gente de la comunidad. 3

La Judea, con su intrincado simbolismo, está relacionada estrechamente con el ciclo agrícola del cultivo del maíz, con el advenimiento del ciclo de lluvias, con la renovación de la vegetación, el renacimiento de la vida. Está vinculada con otras celebraciones como el día de difuntos (mes de noviembre), con la elección de nuevas autoridades y cambio de varas (enero), y con su antecedente inmediato, la Fiesta de las Pachitas.

El pueblo cora, durante la semana Santa, se involucra en conjunto (niños, jóvenes, adultos, mujeres, ancianos), constituyéndose como elemento de cohesión comunitaria. 4 Se trata de una expresión cultural de valor excepcional por su permanencia a través del tiempo, por su sincretismo cultural, por su impresionante riqueza simbólica -en los personajes, el uso del espacio y la relación con los dioses y con el ciclo agrícola-, por su expresión simbólica artística -en las pinturas corporales, máscaras, música, danzas- y finalmente porque es la celebración fundamental en la reproducción de la identidad del pueblo Cora.

La Semana Santa Cora ha llamado la atención de múltiples investigadores desde fines del siglo XIX y principios del XX, como Carl Lumholtz, Léon Diguet, y Konrad Theodor Preuss. En la segunda mitad del siglo XX y hasta nuestros días se han generado investigaciones que acusan una vasta riqueza de información, interpretación y análisis, y que consta en materiales videográficos, registros fotográficos (destacan Guillermo Aldana, Fernando Rosales, entre otros), fonográficos y un importante volumen bibliográfico. Entre los investigadores sobre el pueblo cora, destacan Fernado Benítez, Jesús Jáuregui, Johannes Neurath, Arturo Gutiérrez y Laura Magriñá.

1 Los coras entre 1531 y 1722. Laura Magriñá. Etnografía de los pueblos indígenas de México. Instituto Nacional de Antropología e Historia, Universidad de Guadalajara. México, 2002.

2 Ibidem.

3 Entre el bien y el mal: Semana Santa Cora', exposición fotográfica de Fernando Rosales. Fototeca ‘Nacho López', CIIDPIM/INI 1999. Registro de la comunidad de Santa Teresa del Nayar.

4 La organización social entre los coras consiste en un sistema de cargos que se rota anualmente entre los miembros de la comunidad, donde participan tanto hombres como mujeres; está vinculada con las fiestas tradicionales que se celebran principalmente para que las plantas, animales, dioses y espíritus que forman parte de su universo se reproduzcan y perpetúen.

BIBLIOGRAFÍA MÍNIMA SOBRE LA SEMANA SANTA CORA
(Documento en formato PDF)