CDI. Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. México
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Jueves, 22 de Octubre de 2009 18:00
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Del nombre

Popoluca es un vocablo nahua que significa extranjero. Se llaman a sí mismos hijos de Homshuk, el dios del maíz, y se aceptan más como popolucas que por el término nativo de núntaha'yi o el de anmati, palabras que denotan su filiación lingüística. Este pueblo indígena nativo de Mesoamérica, tiene una extensa y compleja historia de interacciones y relaciones con otros grupos. Han sido llamados olmecas, zoquepopolucas y mixe-popolucas.

Localización

Los popolucas habitan en los municipios de Acayucan, Hueyapan de Ocampo, Mecayapan, Pajapan y Soteapan, ubicados en la región sur del estado de Veracruz, aunque llegaron a abarcar parte del estado de Tabasco. La región istmeña donde se localizan se encuentra en la zona fronteriza con el estado de Puebla, entre la división de la Meseta Central-Río Papaloapan y el Altiplano del sureste. La ubicación estratégica del istmo como corredor intercultural, y el asentamiento de popolucas a pesar de las presiones étnicas de nahuas por un lado y de totonacas y zapotecos por el otro, descartan la injerencia hegemónica de la Meseta Central o la del sureste. Los asentamientos popolucas siguen las redes fluviales que alimentan al Papaloapan hasta sus propias márgenes ribereñas.

Queda claro que si bien los popolucas se concentraron en la región istmeña que sirvió de asentamiento de la cultura olmeca, el espacio siguió siendo corredor interétnico e intercultural entre mayas y mexicas, privilegiando en sus rasgos culturales al náhuatl en el campo idiomático y la identidad de la lengua zoque-maya.

Infraestructura

La región habitada por los popolucas cuenta con una gran vía férrea que funciona desde principios de siglo, y se complementa con la apertura de la red carretera en los años cincuenta. La carretera en operación México-Veracruz-Coatzacoalcos funciona con ramales a diferentes localidades con población popoluca residual, en los municipios de Chinameca y Oteapan.

Las carreteras principales son: la México-Veracruz-Coatzacoalcos que comunica a los municipios de Acayucan, Hueyapan de Ocampo, Oluta, Texistepec, Chinameca y Oteapan; y la de Coatzacoalcos-Salina Cruz que articula a los municipios de Acayucan y Sayula de Alemán; un entronque de terracería de la carretera Costera del Golfo a 40 kilómetros de Acayucan accede a las localidades popolucas de Hueyapan de Ocampo y Soteapan. El entronque pavimentado de Oteapan brinda acceso adicional a Chinameca y a Soteapan.

Los municipios con mayor porcentaje de hablantes de popoluca son Hueyapan y Soteapan.

Antecedentes históricos

Los popolucas en la zona del Istmo y del Altiplano del sureste tuvieron una fuerte relación con los nahuas. Durante el periodo posclásico, la avanzada nahua se proyectó hacia América Central, dejando una significativa presencia en la región istmeña; estos movimientos trajeron la nahuatlización de ciertas poblaciones popolucas como Pajapan.

Los alcances económicos, lingüísticos y culturales de las rutas y circuitos comerciales, entre los cuales se enclavaron las poblaciones popolucas, trajeron la diversidad y variantes lingüísticas del popoluca y del propio náhuatl del Istmo. El entorno ecológico y las características de los patrones de asentamiento que le corresponden desde tiempos de la cultura olmeca, indican la existencia de poblaciones dispersas y con baja densidad demográfica de cada asentamiento.

El intercambio comercial favoreció, en perspectiva, la nahuatlización popoluca, en un área donde se veneraba a la deidad que presidía los intercambios: Yacatehcutli, y que durante la Colonia fue sustituido por los cristos negros. La diversidad étnica se iba afirmando en el espacio istmeño, sin afectar las hegemonías que cada grupo lograba imponer a las que quedaban bajo su control territorial.

Durante la época colonial, la política de congregación de los pueblos indios en la región istmeña, reforzó la nahuatlización de algunas comunidades popolucas. En 1599 existían varios poblados en los que los varones hablaban náhuatl y las mujeres popoluca.

La diversidad étnica se hizo compleja a partir del contacto colonial con la trata de esclavos negros, complicando las relaciones interétnicas de los popolucas.

Durante la época independiente fueron colonizados por un grupo de inmigrantes franceses los municipios de Acayucan, Huimanguillo y San Andrés Tuxtla.

En el siglo XX se han presentado diversos movimientos poblacionales de los popolucas, que originaron la fundación de nuevos pueblos. La segmentación de los popolucas se da en el marco de un contexto creciente de localidades mestizas, aunque a nivel local mantienen un carácter compacto, expresado en su configuración barrial (Soteapan) o de manzana (Sayula). El reconocimiento popoluca de la diversidad étnica del espacio regional, aparece refrendado tanto por la historia regional como por su propia experiencia de lucha por la tierra, aproximándolos en sus demandas formuladas por las poblaciones nahuas.

Lengua

La lengua popoluca se ubica dentro del grupo maya-totonaco, tronco mixcano, familia mixeana a la que pertenece también el zoque. Tanto su vertiente mixe-popoluca como zoque-popoluca, nos remiten a antiguos nexos lingüísticos y culturales con el sureste del país, es decir, con el área mayense. En realidad, se trataría de cuatro lenguas distintas pero emparentadas: los popolucas de Soteapan y Texistepec hablan una vertiente "zoqueana" relacionada con el zoque de Tabasco, Chiapas y Oaxaca, mientras que los popolucas de Sayula y Oluta hablan la variante "mixeana", vinculada a los dialectos del mixe oaxaqueño.

Actualmente, los municipios de Hueyapan y Soteapan aparecen como los dos principales polos de reproducción idiomática del popoluca en sus variantes mixe y zoque, bajo el contexto de un acentuado y creciente bilingüismo.

Vivienda

Los matrimonios popolucas recién casados viven en la casa de los padres del novio. Cuando se logra alcanzar la independencia económica, generalmente se levanta la nueva vivienda junto a la del padre.

Por lo regular las viviendas popolucas se destacan por sus prototipos rústicos, tradicionales en sus formas, distribución y materiales. Los techos de las casas son, en general, de hojas de palma en las zonas bajas, mientras que en la sierra utilizan el zacate. Ya para la década de los ochenta se presentaron los primeros techos de lámina de asbesto y de zinc. En las zonas bajas las familias utilizan preferentemente láminas industriales debido a las condiciones atmosféricas, de temperaturas extremosas en el interior de las viviendas, diferenciándose de las viviends hechas de materiales tradicionales, que son más frescas. En el mismo sentido se encontró que las paredes construidas con tablas fueron sustituyéndose por otros materiales. En la actualidad las viviendas popolucas conservan el piso de tierra. Uno de los aspectos tradicionales en este tipo de viviendas es que presentan la separación tradicional del tapanco, para el almacenamiento de granos y dormitorio de los infantes. Otra de las características es la paulatina reducción en el espacio de las viviendas.

Artesanías

Son pocas las artesanías que fabrican los popolucas y éstas son para uso doméstico. En algunas regiones hacen tejidos de fajas y delantales, cántaros, comales y cazuelas de barro, además de algunas redes para la pesca y hamacas.

Territorio, ecología y reproducción social

La región istmeña de Veracruz se caracteriza por un espacio relativamente plano, que comienza a ser interrumpido por las estribaciones serranas que corresponden al sistema montañoso de los Tuxtlas, y se asigna como su punto más alto el volcán de San Martín, con una altitud de 1 764 metros. La franja montañosa ocupada por los popolucas, es conocida como la Sierra de Santa Martha, y en ella se ubica de manera destacada la población de Soteapan a 499 msnm. Por su lado, Sayula se ubica en la zona más plana a 138 metros de altitud.

A los popolucas, al igual que a los nahuas istmeños, les tocó vivir un largo proceso en que la región se transformó al ritmo de la explotación económica traída por los colonizadores: cacao, tabaco, ixtle, madera, café, ganadería, caña de azúcar y petróleo, que ejercieron una acción depredadora irreversible sobre un entorno ecológico de gran riqueza y diversidad biótica. Pero estos ciclos económicos que marcan la historia económica regional, deben ser vistos en su tenor tendencial, ya que a nivel local o municipal, existen variantes por considerar, en el análisis particular de un área.

Todavía en la actualidad, las descripciones realizadas sobre el entorno natural en que habitan los popolucas, indican que la gran fractura ecológica, sin lugar a dudas, se presenta asociada a la expansión petrolera a fines del siglo XIX, a la ampliación y modernización de las vías de comunicación y a la nueva expansión ganadera que se ha desarrollado a lo largo del siglo XX. En el transcurso de un siglo, el colapso forestal se ha hecho evidente. Contribuyeron a ello tanto la demanda de madera para las obras del ferrocarril, como los crecientes pedidos de material de construcción de viviendas en las principales ciudades mestizas y la tala inmoderada para fines de exportación.

La deforestación se asumió como el principal símbolo de la modernidad capitalista; tras ella, la expansión de los cultivos y la ganadería comercial se potenciaron a un ritmo ascendente, que a su vez se multiplicó con la explotación petrolera. El colapso forestal y de la flora en general, trajo aparejada la depredación de la fauna. La caza del venado se incrementó al ritmo de la demanda mestiza en las estaciones del ferrocarril, terminando de fracturar su capacidad de reproducción y rompiendo los propios ciclos prescriptivos que regulaban su caza en las comunidades popolucas.

Debido a un proceso de transformación de la actividad productiva, que pasó de la agricultura a la ganadería en el istmo veracruzano, el espacio popoluca también se ha transformado. Se ha contraído la producción maicera en favor de los cultivos forrajeros y comerciales.

Los ejidatarios popolucas se han visto obligados a rentar sus tierras a los ganaderos particulares o a los ejidatarios que no se dan abasto con sus superficies de pastura, por lo que muchos de ellos dependen, a través del sistema de aparcería de los ganaderos y caciques locales. Sin embargo, la agricultura sigue siendo una actividad importante para la economía popoluca. Los cultivos más importantes son el maíz, el frijol, el ajonjolí, el arroz y árboles frutales, además de los cultivos comerciales como el café y la caña de azúcar. La caza y la pesca, dependiendo de la zona de asentamiento, complementan el sustento.

Organización social

La organización básica de los popolucas es la familia nuclear. En general practican la monogamia y son escasas las familias en donde el hombre tiene dos o más esposas y vive con ellas en la misma unidad doméstica.

Generalmente, los matrimonios se llevan a cabo a temprana edad. En la zona serrana, cuando el varón desea casarse le comunica a su padre la noticia y éste envía a un "embajador", que sirve de intermediario ante los padres de la novia.

Se realizan un mínimo de cuatro visitas y un máximo de 25, durante las cuales el joven lleva regalos a sus futuros suegros y se acuerda lo que vendría a ser el "acta de entrega" para adquirir el compromiso de legitimidad matrimonial, independientemente de la ceremonia civil o religiosa. La celebración matrimonial dura de dos a tres días y en ella abunda la comida y la bebida.

Durante los primeros años del matrimonio, los hijos viven con sus padres y generalmente construyen sus casas en el solar de la vivienda paterna.

Las unidades familiares reflejan la dinámica interétnica regional. En las zonas de mayor interacción popoluca-mestiza y popoluca-nahua encontramos familias culturalmente mixtas. Los mestizos optan por mujeres popolucas y los varones popolucas se casan con mujeres nahuas.

El compadrazgo-padrinazgo se articula al ritual funerario y a las creencias sobre la vida ultraterrena, ya que es el ahijado quien debe colocar en la mano derecha del padrino fallecido, una vela para que se alumbren en el camino de la otra vida.

Los lazos de parentesco y compadrazgo generan relaciones de solidaridad y ayuda mutua, participando en esta última los amigos y vecinos.

Además, se realiza la fajina o faena el sábado y el domingo, cuando los adultos trabajan en las labores comunitarias.

Cosmogonía y religión

A pesar de la mayoría católica, los popolucas mantienen algunas ceremonias de origen prehispánico, con relación a las actividades agrícolas, la caza y la pesca, venerando al Huracán, el dios del viento y a Homshuk, el dios del maíz, y a otras deidades menores. El impacto que la hegemonía de la cultura regional y nacional han tenido en el universo popoluca también se refleja en la cosmovisión de este pueblo, en donde las deidades tutelares se ven inmersas en una serie de nuevas oposiciones simbólicas; por ejemplo, en una nueva versión del mito de Homshuk, este héroe popoluca se enfrenta con éxito a un toro.

Existe la creencia de que el alma de toda persona al morir, debe cruzar un río de sangre, "guiada" o montada en un perro negro, por lo que se debe poseer uno de estos animales, los que alcanzan un alto valor. La ceremonia mortuoria tiene lugar a los 21 días del fallecimiento, tiempo necesario para llegar al destino final.

Fiestas

Las fiestas popolucas están marcadas por el santoral y el calendario católico, aunque algunas fiestas cívicas han ido ganando terreno, como el 16 de septiembre y el 20 de noviembre. De alguna manera las celebraciones se ajustan al ciclo agrícola y a los ritos de propiciación y renovación. Las celebraciones principales son las de Navidad y las de Pascua, además de la tradicional Danza de la Malinche. En cambio, en Sabaneta la fiesta se asocia con el eclipse de luna y se baila para que no se afecten las siembras.

Relaciones con otros pueblos

Las redes de interacción entre los mixe-popolucas y los zoque-popolucas no han sido debidamente investigadas; sin embargo, existen indicios de una sostenida interacción económica y simbólico-cultural. El trueque entre Sayula y Soteapan es un ejemplo de ello.

Habría que agregar a esto las redes de intercambio entre los popolucas de Soteapan y los nahuas y mestizos de Pajapan. Algunos comerciantes de esta última población han aprendido términos popolucas propios del habla comercial, tales como saludos, y establecido lazos de compadrazgo con algunos jefes de familias popolucas de Piedra Labrada.

La identidad popoluca se reproduce y reafirma en una diversidad étnica regional. La Danza de la Malinche, ejecutada por los cuadros popolucas de San Fernando y Sayula fuera de su espacio intraétnico, así como las peregrinaciones a los Tuxtlas y la revitalización de los jaraneros popolucas, explicitan esta dialéctica de la identidad popoluca en la compleja diversidad istmeña.

Debido a su ubicación geográfica, los popolucas mantienen relaciones sociales y comerciales con los pueblos vecinos, es decir, con las comunidades nahuas del estado y con algunos pueblos de Oaxaca y Puebla.

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Última actualización el Viernes, 11 de Diciembre de 2009 03:47
 
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