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Jueves, 15 de Octubre de 2009 17:00
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Día de muertos. Fiestas indígenas

 

Fiesta de día de muertos en el México actual

Día de muertos. Fiestas indígenasEl sincretismo entre costumbres españolas e indígenas dio origen a lo que actualmente constituye la Fiesta de Día de Muertos. En México, país pluricultural y pluriétnico, la celebración de muertos no tiene un carácter homogéneo, sino que adquiere diferentes modalidades según el pueblo indígena o grupo social que la realice. Las variantes rituales son muchas, sin embargo, todas ellas giran alrededor de ciertas prácticas comunes: la bienvenida y despedida de las ánimas, la colocación de ofrendas para los muertos, el arreglo de las tumbas, la velación en el cementerio y la celebración de oficios religiosos.

Los preparativos para estas fiestas varían; algunas comunidades inician el 15 de mayo, con la siembra del cempasúchitl; otras los primeros días de octubre empiezan a hacer sus ahorritos para la fiesta de noviembre. En el caso de los nahuas de Tepexititla y Chililico, se inicia el 29 de septiembre, fecha en que se celebra a San Miguel, este día se realiza la primera ofrenda a los muertos.

Los últimos días de octubre o el primero de noviembre dependiendo del grupo, da inicio a la celebración del Día de Muertos, que al parecer esta marcado por la preparación de la ofrenda en la cual participa toda la familia. En estas ofrendas podemos encontrar diferentes elementos como son: el arco de carrizo de varas o caña adornado; la flor de cempasuchitl; las velas o luces; el copal; una cruz o algún santo; alfarería o cerámica funeraria ornamental; comida y bebida, entre otras cosas.

Durante este periodo la productividad aumenta significativamente. Los artesanos de Chililico, en el estado de Hidalgo; los de Santa Fe de la Laguna y Patamban en Michoacán; los de Amozoc en Puebla; en Oaxaca los de Atzopan; - solo por mencionar algunos lugares que se destacan por su alfarería y cerámica funeraria ornamental- empiezan a trabajar uno o dos meses antes. Las flores como el esbelto gladiolo, la siempreviva, la cresta de gallo, o la flor de los cuatrocientos pétalos, más conocida como la flor de muerto o cempoaxuchitl inundan los mercados, mientras la parafina, cera, sebo, le van dando forma a las velas tan codiciadas en esas fechas.

Los panaderos se encargan de satisfacer el paladar de vivos y muertos con los panes especiales para esa época del año como son: el pan de muerto, la rosca de la vida, pan cruzado, huesos de manteca, entre otros. Cabe mencionar que muchos panes especiales para estas fechas, tienen formas humanas o de animales. Los dulceros hacen lo suyo con las famosas calaveritas de azúcar que llevan impreso el nombre del comprador, las cruces, los violines o el sabroso dulce de pepita de calabaza. Así, los mercados se ven abarrotados de tejocotes, caña, calabaza y todos los ingredientes necesarios para elaborar los platillos que se ofrendan a los muertos y que se comen los vivos.

La fiesta de Día de Muertos en México principalmente entre los grupos indígenas, es un momento de reunión de toda la familia, tanto vivos como muertos, con lo cual, se fortalece la identidad, además de las relaciones sociales interfamiliares primero y comunales después. Es por esto, que esta celebración tiene una función social de suma importancia por la gran riqueza simbólica que se encuentra presente durante toda la celebración.

En varios grupos indígenas se acostumbran las comparsas, las cuales juegan un papel importante, pues no solo se trata del rito de ahuyentar u ofrendar a los muertos, o de la representación de las ánimas que no tienen una casa a la cual llegar, y que vagan por la comunidad, la cual se encarga de dar a dichas ánimas alimento y bebida, sino también de transgredir normas y la representación de los problemas cotidianos así como de su entorno a través de la danza y la música.

Día de muertos. Fiestas indígenasLa música se escucha por todos lados, en el panteón, acompañando las comparsas, en las casas, en la iglesia. Los géneros que se tocan son diversos, las dotaciones varían según la región, pero lo que es un hecho, es que la música no falta durante estas fiestas entre los pueblos indígenas de nuestro país.

Para recibir a las ánimas, se les quema copal y se les dirigen algunas palabras de bienvenida. Es común que estas acciones vayan acompañadas de música. Uno o dos días antes de la fecha, los familiares acuden al panteón a limpiar y a adornar las tumbas con flores, velas y cruces.

Las ofrendas se colocan en los altares domésticos o sobre mesas de uso cotidiano. Se cubren con finos manteles, papel de china, hojas de plátano o petates de tule, según sea la costumbre regional. Después se les agregan flores especiales para la ocasión, ceras, alimentos, incensarios con copal, la bebida que más le gustaba al difunto, cigarrillos, panes, fruta, calaveras de azúcar, sal, el retrato del muerto y un vaso con agua, ya que las ánimas están sedientas por el viaje emprendido a la tierra.

Desde la entrada de la casa a la ofrenda se pone un camino de pétalos de flores de cempaxúchitl, que sirve como guía para que las almas lleguen al altar y puedan absorber la esencia de los alimentos puestos para tal efecto. Para despedir a las ánimas se tañen las campanas de la iglesia y se queman cohetes. Mientras la banda toca música fúnebre, los deudos acompañan a las almas hasta el panteón para que puedan regresar a sus tumbas.

Artesanía ritual

La colocación de la ofrenda y todas las actividades que se realizan alrededor de la celebración del Día de Muertos, originan una gran producción artesanal de carácter meramente ritual. Semanas antes de las fechas conmemorativas, los artesanos de todo México comienzan la tarea de elaborar objetos rituales que han de utilizarse para el adorno de tumbas, ofrendas y los servicios religiosos.

Es costumbre en algunos lugares, que los incensarios, los candelabros y las vajillas donde se sirve la comida de los difuntos, sean nuevos; por lo que cada año se prevé el gasto de la compra. Después de “usados” por el muerto, sirven para el uso cotidiano.

Las producciones artesanales son muchas y muy variadas. Destacan las flores de papel de estaño del Estado de México; el papel picado de Puebla; los sahumerios de Chiapas; los ángeles y querubines de azúcar de San Luis Potosí; los “monumentos funerarios” de alfeñiques de Puebla; las calaveras de azúcar, chocolate y amaranto de la Ciudad de México; los candelabros de Oaxaca; la cerámica negra de Michoacán; los juguetitos de barro pintado de Veracruz; el pan polimorfo de toda la República y, por supuesto, la artesanía culinaria y efímera que elaboran las mujeres para la ofrenda.

Todos estos productos artesanales cumplen una función específica, están dirigidos a las ánimas de los parientes muertos y tienen como objeto propiciar su llegada, a la vez que proporcionarles la esencia de los elementos que les permitan mantenerse en buenas condiciones en el lugar del más allá en que se encuentran. Por otro lado, por medio del ritual de la ofrenda y sus componentes, el difunto obtiene la conciencia de que no ha sido olvidado, de que aún “vive” en el recuerdo de sus familiares porque es objeto de atenciones especiales el día de la "Fiesta de la Muerte".

El mercado y la fiesta de los muertos

Las actividades rituales que se realizan durante las celebraciones del Día de Muertos, originan un intenso comercio de productos agrícolas y artesanales en todos los pueblos y ciudades de la República Mexicana.

Día de muertos. Fiestas indígenasPara elaborar las ofrendas, muchas familias obtienen los productos de sus propias cosechas y manufacturas artesanales. Sin embargo, si es necesario compran otros artículos de los que no se dispone. Entonces se acude a los mercados regionales, que agregan a las mercancías habituales aquellas que se utilizarán para los altares y demás acciones colaterales.

Asimismo, con una o dos semanas de anticipación a la fiesta, aparecen mercados especializados en mercancías relacionadas con el Día de Muertos, entre ellos puede mencionarse el “Tianguis Grande” de Yecapiztla, Morelos; la “Plaza de Muertos”, que se ubica en los portales de Malinalco, Estado de México; el “Mercado de Muertos”, en la ciudad de Oaxaca, y los tianguis exteriores de los mercados establecidos en La Merced y de Jamaica en la Ciudad de México.

En las tiendas y vinaterías se adquieren las bebidas que se van a poner en el altar. Los cirios, las velas y las imágenes de santos se compran en las iglesias, los mercados o en las tiendas dedicadas a la venta de objetos religiosos. Los mercados de México, durante las fiestas de la muerte, constituyen uno de los espectáculos más bellos y tradicionales de la cultura popular.

 

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Última actualización el Miércoles, 19 de Octubre de 2011 16:56
 
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