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Jueves, 22 de Octubre de 2009 17:00
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Del nombre

Los coras se llaman a sí mismos Nayeri, aunque existen gentilicios para los habitantes de cada comunidad; de tal manera que a los de Santa Teresa se les dice tereseños o quamaruci, a los de Jesús María, maritecos o chusete y a los de Mesa del Nayar, meseños o yohke.

Localización

El territorio ocupado por el grupo cora abarca la porción noreste del estado de Nayarit; por el norte limita con el estado de Durango, donde habitan los tepehuanos y algunos mexicaneros; por el oriente hasta los límites de Jalisco habitado por huicholes y mestizos; al sur con los ríos Jesús María y Chapalagana hasta el río Santiago, y por el oeste con la localidad de San Pedro Ixcatlán y el río San Pedro. La población cora se concentra en los municipios del Nayar, Acaponeta, Rosamorada y Ruiz, en el estado de Nayarit. Los principales pueblos son: Jesús María, Mesa del Nayar -centro ceremonial- y Santa Teresa. Los coras de la costa habitan principalmente en el municipio de Ruiz.

Infraestructura

Las carreteras en la región cora no son del todo eficientes. Los caminos que conducen a las distintas localidades se empezaron a construir en la década de los ochenta y en la mayoría de los casos sólo son transitables en época de secas. Al igual que en otras regiones indígenas del país, en la sierra de Nayarit existe una red de veredas y brechas abiertas por los propios habitantes.

La avioneta es el medio de transporte más común para llegar a Mesa del Nayar, Santa Teresa, Jesús María, Gavilanes y Huaynamota.

En cuanto a infraestructura escolar, existen primarias rurales y secundarias. Se cuenta con algunas clínicas para la atención de la salud en la región serrana.

Antecedentes históricos

La conquista de la sierra del Nayar por parte de los españoles fue difícil. Era el único territorio que en el siglo XVIII aún no era sometido.

La primera expedición para llevar a cabo la conquista se realizó en 1592. En 1612 hubo una sublevación contra los españoles en la cual participaron coras, tarahumaras y tepehuanes.

En 1720, los coras enfrentaron graves problemas: una gran sequía provocó la escasez de comida y el brote de epidemias, lo cual propició que organizaran asaltos a poblaciones circunvecinas como Acaponeta, Centispac y Aztlán; al ser derrotados se les cerró el paso a la costa de Nayarit, de donde se abastecían de sal, elemento sagrado que se utiliza en los rituales coras.

Finalmente, son invadidos y conquistados en 1722. Los coras huyen hacia la sierra y se impone a la población una nueva organización político-religiosa en donde se nombraban gobernadores, tenanches, alcaldes y fiscales que atendían el culto de los templos cristianos.

A raíz de las Leyes de Reforma, el siglo XIX fue escenario de numerosas sublevaciones en territorio de los indígenas, quienes demandaban la restitución de sus tierras. En este contexto surgió un movimiento que abarcó los estados de Nayarit, Jalisco, Zacatecas, Durango y Sinaloa, uniendo a coras, huicholes, mexicaneros, tepehuanos y campesinos mestizos.

Durante la Revolución mexicana, la región del Nayar se adhirió a la fracción villista, aunque más tarde los coras se unieron a las tropas carrancistas.

Los coras participaron en la rebelión cristera, primero a favor y luego en contra de este movimiento que fue el último levantamiento armado de principios del siglo XX.

Lengua

La lengua hablada por este grupo es la cora, la cual pertenece al tronco lingüístico yutoazteca y está emparentada con el náhuatl.

Es común que los coras utilicen su lengua para comunicarse entre sí, aunque también emplean una mezcla de esta misma lengua, español moderno y expresiones de español antiguo, al que denominan "castilla".

Salud

Los coras piensan que la enfermedad pertenece al ámbito de lo sobrenatural, por lo tanto ésta llega cuando los dioses y los espíritus están enojados porque no han recibido las ofrendas correspondientes (flechas, algodón, jícaras con pinole), o no se ha cumplido con la costumbre.

Los curanderos o médicos tradicionales tienen la capacidad de curar o provocar enfermedades ya que tienen como aliados a los dioses y a los espíritus, y pueden transitar entre el mundo natural y el sobrenatural. Lo anterior no significa que en sus prácticas no utilicen medicamentos alópatas u otros elementos relacionados con la medicina institucional, pero las medicinas no surten efecto si antes el hombre cora no ha arreglado cuentas con los dioses.

Entre la población es frecuente la desnutrición, las enfermedades de la piel y las gastrointestinales, en parte debido a la escasez de agua, tanto potable como no potable.

Vivienda

En Jesús María (pueblo que se encuentra a orillas del río del mismo nombre), las casas de los coras son de adobe con techo de teja y de ladrillo. En general, la vivienda cora consta de dos cuartos, uno utilizado como recámara y el otro como cocina que es donde se encuentra el fogón. Las casas de los indígenas cuentan con patios que tienen bardas de piedra, donde cultivan árboles frutales y algunas hortalizas. Ocasionalmente, en los patios también se prende el fogón de barro para cocinar los alimentos del día.

Artesanías

La artesanía es escasa y su comercialización se restringe a la propia región cora. La más representativa son los morrales de lana, algodón o fibras sintéticas; estos últimos hechos por lo regular para la venta. Los colores que suelen tener son negro con blanco, o bien combinaciones vistosas y contrastantes.

Otros artículos artesanales coras son los huaraches de piel con suela de llanta y los sombreros de yute, producidos en Santa Teresa.

Territorio, ecología y reproducción social

El territorio cora comprende alrededor de 120 000 hectáreas en donde conviven con huicholes, mestizos y mexicaneros. La región corresponde a la sierra del Nayar, es decir, donde la Sierra Madre Occidental atraviesa el estado de Nayarit y recibe el nombre de sierra de Nayarit. Ésta presenta alturas que van de los 700 a los 2 200 msnm.

Los principales ríos que atraviesan la región son el Grande o San Pedro y el Santiago. Existen otros abastecimientos de agua como los arroyos del Fraile y el Cañaveral y la laguna de Santa Teresa que es sagrada para los pueblos indígenas de la región.

La precipitación pluvial varía entre los 800 y los 1 500 mm anuales, siendo junio el mes más lluvioso. Durante el ciclo agrícola, hombres y mujeres abandonan su residencia habitual para establecerse, por un periodo de aproximadamente seis meses, cerca de los campos de cultivo para cuidar y realizar todas las actividades que conlleven a la obtención de los productos básicos para su manutención durante el resto del año. La propiedad es comunal y en algunas partes ha sido invadida por mestizos.

Los coras mantienen una estrecha relación con la naturaleza, en la que el respeto y la protección son dos de sus principales preceptos. Consideran su territorio como sagrado. Celebran fiestas para que las plantas, animales, dioses y espíritus, que son parte de la naturaleza, vivan, renazcan y se reproduzcan. Toda esta ideología es al mismo tiempo un elemento que conserva unido y ayuda a la reproducción del grupo.

Los hombres emigran temporalmente de febrero a mayo, sobre todo a la costa para trabajar como jornaleros. Algunos jóvenes van a Estados Unidos, principalmente al estado de Oregon.

Organización social

En general, la familia cora está compuesta por el padre, la madre y los hijos. Cuando estos últimos crecen y forman a su vez una familia, permanecen en la casa paterna constituyendo así una familia extensa.

Entre los ancianos es común que tengan dos mujeres; ambas son reconocidas socialmente, cada una procrea y cuida a sus hijos y viven bajo el mismo techo, distribuyéndose las tareas del hogar. En épocas pasadas era usual también que el hombre se casara con las hermanas de la esposa.

Tanto hombres como mujeres participan en las actividades que celebra la comunidad, sean éstas de carácter civil o religioso, asumiendo los cargos que para cada una de éstas se asignan. Así, la organización social entre los coras está representada por un sistema de cargos que se rota entre los miembros de la comunidad anualmente. Hay una contraposición entre los cargos cívicos, introducidos por el gobierno y generalmente controlados por los mestizos, y los cargos religiosos. Entre los cargos civiles encontramos: presidente municipal, comisariados ejidales y jueces. Entre los tradicionales están el de gobernador, alguaciles, justicias o jueces y centuriones. La organización tradicional está vinculada con las fiestas religiosas y los mitotes. En ningún caso el puesto es permanente, y debe de respetarse la autoridad de la persona durante el tiempo que desempeñe sus funciones; excepto los cargos constitucionales, debe realizarse la ceremonia correspondiente para poder asumir el puesto asignado. Estos últimos gozan de un gran prestigio y estatus entre la comunidad cora.

Cosmogonía y religión

El territorio cora tiene una infinidad de lugares sagrados. Los mitos de origen o historias antiguas son transmitidas oralmente de generación en generación, y en ellas se narra cómo se construyó el mundo, cómo se obtuvo la lluvia, el fuego, el tabaco, el maíz, etcétera.

Las deidades que incluye el panteón cora están relacionadas en muchos casos con la naturaleza y pueden tener una doble personalidad, es decir, representar a dos fuerzas distintas. La mayoría de estos dioses habitan en territorio cora o en los alrededores y se representan por piedras de diferentes tamaños y colores.

Algunas moradas de los dioses coras son: la del dios del sol es una cueva llamada Tacuamuta, ubicada arriba de Mesa del Nayar; las diosas de la lluvia tienen su lugar sagrado en Viyanta (Real de Catorce); la diosa del agua, Uxxu, habita en una roca blanca, enfrente de San Blas llamada Matanche; la diosa madre del sol vive cerca de la costa y, finalmente, la mujer del dios del sol (Tacuamuta) tiene su morada en un manantial.

Existen otras deidades coras menores como Tatevari (abuelo fuego), Wawata (diosa del mar), Sarem (diosa del norte), Sarete (diosa del este) y Kuamashe (diosa del sur). Éstas, así como las mencionadas anteriormente, tienen la misma importancia y se corresponden con determinados santos cristianos: san Antonio que es considerado deidad solar, patrón de las lluvias y se relaciona con el dios Tayashure; la virgen del Rosario que se asocia con la deidad llamada "nuestra abuela" y con la madre del maíz morado.

Los coras ofrendan a todos sus dioses para que no les pase nada malo y para mantener la armonía con la naturaleza. La morada de los dioses se encuentra en las montañas, en las cuevas, en los ríos, en los charcos, en las rocas, en los manantiales, en las peñas y es ahí justamente donde acuden a depositar sus ofrendas.

Fiestas

Las fiestas llamadas del mitote son dedicadas al cultivo de maíz y se realizan en todas las comunidades; empiezan en mayo y terminan en junio. La primera corresponde a "la chicharra" que es un llamado a las lluvias; un segundo momento, denominado de las "primicias" o los primeros frutos es cuando ya ha nacido la planta, y por último, cuando se cosecha el maíz se lleva a cabo la fiesta del "maíz tostado".

Dentro de las fiestas destacan la del día de muertos (1 y 2 de noviembre), la de los Santos Reyes (6 de enero), la del apóstol Santiago (25 de julio), la del arcángel san Miguel (29 de septiembre) y la de la Virgen de Guadalupe (12 de diciembre). En ellas, además de bailes y danzas, comida, bandas y música, se efectúa el cambio de cargos de los mayordomos, tenanches y demás autoridades que participan en la organización de las fiestas.

Los mitotes, como ya se señaló, están íntimamente relacionados con los ciclos agrícolas: el día en que se bendicen las semillas que se sembrarán (2 de febrero, día de la Candelaria), el inicio de la época de lluvias, el día de la siembra y de la cosecha, etcétera. Pueden tener un carácter comunal o familiar, contando en ambos casos con cantadores, músicos, danzantes y los narradores de los mitos correspondientes. Se ofrenda comida y objetos sagrados tales como maíz rojo, algodón, flechas con plumas y agua de la laguna de Santa Teresa. En este espacio se narran los mitos de origen y las historias antiguas.

Relaciones con otros pueblos

El territorio ocupado por el grupo cora es al mismo tiempo habitado por huicholes, tepehuanos y mexicaneros. En este sentido, los coras mantienen una estrecha y amistosa relación con ellos, "'prestándoles" su territorio.

En el aspecto religioso también comparten espacios y tiempos ya que varios de los lugares sagrados y fiestas de unos y otros grupos coinciden y son respetados en la medida en que cada uno asiste sin interferir en las actividades de los demás.

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Última actualización el Jueves, 10 de Diciembre de 2009 11:41
 
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