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Jueves, 22 de Octubre de 2009 18:00
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Del nombre

Los tojolabales forman parte de los grupos mayences. Se llaman a sí mismos Tojolwinik'otik, "hombres legítimos o verdaderos". Son conocidos por el nombre del idioma que hablan: tojolabal, que viene de las raíces tojol: "legítimo" y ab'al: "palabra".

Localización

Los tojolabales habitan en el estado de Chiapas, principalmente en el municipio de Las Margaritas, aunque existen importantes núcleos poblacionales en los de Altamirano, Comitán, Independencia y La Trinitaria.

Infraestructura

En las dos últimas décadas se construyeron nuevas vías de comunicación en la región, entre las que destacan la que comunica a la cabecera municipal de Altamirano con Comitán, también la que liga a esta ciudad con los asentamientos selváticos y que corre casi paralela a la línea fronteriza con Guatemala. Las comunidades de las regiones de Somontano, Cañadas y Valles se encuentran comunicadas con Las Margaritas por múltiples caminos vecinales.

Prácticamente todas las comunidades tojolabales cuentan con escuela primaria pública, algunas con albergues de la Comisión Nacional Para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), antes lnstituto Nacional Indigenista (INI), y varias de ellas tienen energía eléctrica, sistema de radiofonía, agua potable o pozos. Algunas localidades cuentan con clínicas de salud a cargo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o la Secretaría de Salud (Ssa), que, no obstante generalmente, carecen de atención profesional y de medicinas.

Antecedentes históricos

Según la tradición oral, los tojolabales proceden del área de los cuchumatanes, Guatemala, aunque no existe certeza al respecto.

Desde temprana época, la fértil región comiteca atrajo el interés de los invasores españoles. Comitán se convirtió en el eje económico de la colonial provincia Los Llanos, frontera geográfica, militar y "civilizatoria"; a través de ella se llevaría a cabo el tejido comercial entre Guatemala y la Nueva España. La provincia contaba, además, con un mosaico étnico donde habitaban tojolabales, cabiles, tzeltales, tzotziles y totiques, además de ser lindero de mochós, lacandones, chujes, kanjobales, mames y jacaltecos.

Para fines del siglo XVII, Comitán no pasaba de ser un pueblo de importancia secundaria en la alcaldía mayor de Las Chiapas, comparado con Ciudad Real (hoy San Cristóbal de las Casas) o la propia Chiapa de Indios. Sin embargo, los dominios, desde la segunda mitad del siglo XVI, empezaron a hacerse de propiedades en la zona, sobre todo en las tierras cálidas. Aprovechando la diversidad climática de la región instalaron labores de trigo y molinos en las tierras frías de Teopisca, así como cultivos de caña de azúcar y estancias ganaderas, alternadas con campos de algodón en los irrigados valles de Copanaguastla, Socoltenango y San Bartolomé.

Más tarde, con la baja demográfica de los tributarios y las acciones de la monarquía contra la encomienda, los civiles españoles asentados en Ciudad Real empezaron a interesarse en Comitán y su región, hasta entonces feudo dominico. Proliferaron las estancias ganaderas, los trapiches y las labores y, junto con ellos, las castas y el acrecentamiento del mestizaje biológico. Desde finales del siglo XVII convergieron en Comitán indios y castas, lo que propició la transformación de la comunidad indígena local.

Hasta bien entrado el siglo XIX las haciendas que se desarrollaban en torno a esta ciudad atrajeron la mayor parte de las corrientes migratorias, absorbiendo la mano de obra de los sobrevivientes de los pueblos cabiles y coxoh y, cuando se requería más mano de obra, utilizaban la de los indios de Comitán (hoy Trinitaria). En el siglo XVIII las fincas se extendieron hacia Las Margaritas, la región oriental y menos poblada, a costa de las tierras de los indios.

Con los regímenes liberales se estimuló el despojo de las tierras indias y la consiguiente destrucción de las raquíticas economías comunales. Para 1893, las autoridades locales chiapanecas remataban al "mejor postor" las antiguas posesiones comunales. Para entonces los indios, antiguos dueños de la tierra, se hallaban reducidos a peones acasillados en las fincas del entorno comiteco. Como "baldíos" debían trabajar jornadas de 12 horas en los trapiches de caña, en los sembradíos y en el transporte "a lomo" hasta San Cristóbal, Comitán y Soconusco de los productos de la hacienda. Las tiendas de raya, el cepo y el látigo eran el complemento de su condición.

El mundo tojolabal pasó a ocupar un espacio periférico que comenzaba en los barrios marginales de la antigua Balún Canán (Comitán), para continuar en poblados circunvecinos y en la constelación de fincas y "milperías" de la región. Los actuales tojolabales son portadores de una cultura recreada en el interior de las fincas, mientras que aquellos que permanecieron fuera de ellas contribuyeron a conformar el universo cultural de la región comiteca, donde se articulan las raíces indias y españolas.

Fue de las antiguas fincas donde surgió la mayor parte de los ejidos que actualmente se perciben como indígenas; sin embargo, a juzgar por los documentos, se pueden detectar otros dos grupos de indios. Uno de ellos fue el que decidió abandonar el núcleo urbano y asentarse en terrenos comarcanos, surgiendo así las "milperías" que hasta mediados del siglo XIX seguían estando pobladas por indios. Otra vía sería la tomada por aquellos indígenas que decidieron mantenerse en Comitán; este grupo pronto fue avasallado por la creciente presencia mestiza. En 1821 un ayuntamiento ladino hizo desaparecer el cabildo indio, aunque 30 años más tarde el vecindario seguía reportándose como indígena.

Las primeras décadas del siglo XX en Chiapas fueron tiempos de enfrentamientos y sangre, siendo los hacendados quienes desde un inicio ganaron la batalla. En 1914, el gobierno federal carrancista promulgó la "Ley de obreros" que instauraba un salario mínimo y la jornada de ocho horas. Ésta no pudo ser aplicada en Chiapas pues chocó con la resistencia de los finqueros, quienes se comprometieron a luchar contra aquellos que querían instaurar un "nuevo orden de cosas". Los finqueros del área de Comitán se unieron al grupo contrarrevolucionario de los "mapachistas" quienes, en 1915, instalaron la sede provisional del gobierno rebelde en Comitán. En 1921 Obregón selló la paz con los hacendados chiapanecos garantizando sus derechos de propiedad. En 1931 se iniciaron los primeros escasos repartos de tierra, pero las relaciones de servidumbre no dejaron de ser el componente esencial de la agricultura chiapaneca.

Antes que completar el reparto de los latifundios, que hasta hoy día existen, los regímenes posrevolucionarios han preferido alentar un desarticulado programa de colonización en el área selvática, para aliviar la presión demográfica y social que agita al agro chiapaneco.

Lengua

El tojolabal forma parte de los idiomas mayenses o mayances, y muestra una estrecha vecindad con el chuj, hablado en el área de los cuchumatanes, Guatemala. La población tojolabal monolingüe es reducida, pues casi todos han recibido algún tipo de instrucción en español, o bien, debido a la interacción con los mestizos que impone el uso de esta misma lengua.

La lengua materna es la dominante en los asuntos domésticos, intra e interfamiliares, aunque para aquellos que aspiran a ser autoridad de la comunidad es condición indispensable el uso más o menos fluido del español.

Salud

Para los tojolabales, la relación salud-enfermedad está asociada con el mantenimiento del equilibrio de las fuerzas de la naturaleza. Cuando éste se rompe existen mecanismos para restaurarlo a cargo de especialistas de la comunidad. Se cree que los curanderos locales poseen un animal-compañero y el don de curar. Entre ellos se cuentan al ajnanum o "herbolario", el pitachik' o "pulsador" y la me'xep o "partera".

Vivienda

Las viviendas tojolabales son de planta rectangular; los materiales de construcción varían dependiendo del área ecológica en que se encuentra la comunidad. Los pisos generalmente son de tierra. El menaje se compone de una o dos sillas para los visitantes, una mesa pequeña y baja para servir los alimentos, una mesa-altar, algún cofre para guardar ropa y pequeños bancos. En el "sitio" se encuentra el gallinero, el chiquero, el troje, el corral y el temascal.

La vivienda se construye con base en la ayuda mutua recurriendo a parientes, compadres o vecinos. Terminada la construcción se hace una ceremonia llamada k'a och nich mal naj, "que entren las flores a la casa".

Artesanías

Para complementar sus ingresos, en algunas comunidades tojolabales se producen ocasionalmente artesanías como blusas bordadas, cerámica y productos de jarciería.

Territorio, ecología y reproducción social

La región que habitan los tojolabales posee una gran diversidad orográfica y climática. Incluye tanto zonas boscosas como pequeños valles intermontanos, cañadas y áreas selváticas. En consonancia con tal diversidad es posible encontrar desde selva alta perennifolia o selva baja perennifolia, hasta bosques deciduos de liquidámbar, bosque de hojas planas y duras y de coníferas. La tala inmoderada, alentada por compañías madereras, tanto privadas como estatales, ha provocado la pérdida de enormes extensiones de vegetación primaria, sobre todo en la selva y en las zonas de coníferas. En cuanto a la fauna encontramos gato de monte, tepescuintle, venado cola blanca, zorrillo, puma, cabeza de viejo y comadreja en las tierras altas; conejo, coyote, zorrillo, liebre y tejón en los valles, y ocelote, venado cola roja, armadillo, mono araña, jaguar, jabalí, tucanes y guacamayas en la selva.

La actividad económica primaria es la agricultura, pero varía el tipo de cultivo de acuerdo con el nicho ecológico ocupado. La diversa dotación ejidal provoca también importantes variaciones en la cantidad y tipo de terrenos utilizados. Así, en Allende (Valles) cada ejidatario posee alrededor de una hectárea para cultivos de temporal; en Veracruz (Somontano), los ejidatarios tienen 12 050 m2 para regadío, 2 500 m2 para maíz temporalero y media hectárea para cultivos regados a mano. En las tierras altas se cultivan sobre todo maíz, frijol y calabaza, mientras que en los valles y cañadas podemos encontrar legumbres, caña, café, cítricos y otras frutas. En la selva se tiende a cultivar sobre todo café y a practicar la ganadería. Los pobladores de esta área tienen una mayor holgura económica por la venta de café, en tanto que los de las tierras altas, cañadas y valles complementan el ingreso familiar con la cría de aves, la manufactura de artesanías y la venta de su fuerza de trabajo en las fincas cafetaleras del Soconusco, en la industria de la construcción en Tuxtla o Villahermosa, o en las haciendas maiceras, ganaderas o cañeras en la cuenca del Grijalva.

Organización social

El principal mecanismo articulatorio de la familia es el sistema de parentesco, el cual tiene una orientación cognática (hacia las familias de ambos progenitores). La vida cotidiana se estructura alrededor de los grupos familiares extensos. Al tiempo que la madre es la autoridad doméstica y guardiana de los valores tradicionales, el padre es la autoridad primaria frente a la familia y ante la comunidad. La estructura familiar se fortalece además con el culto a los parientes difuntos.

La organización de la comunidad, en cambio, parece ser bastante laxa. Actualmente, las autoridades y cargos significativos en cada colonia se restringen a los de comisariado ejidal, agente municipal, presidente de la iglesia y sus respectivos ayudantes (secretario, tesorero, policías y alférez).

La vida comunitaria se refleja en actividades económicas y rituales. Así, además de la faena comunal obligatoria, encontramos el jelanel préstamo de granos en tiempo de carestía, y el k'otak'in: sacrificio de un vacuno accidentado y sin remedio, que se destaza y vende en la comunidad para ayudar al dueño a resarcirse de la pérdida. Las asambleas comunitarias deciden sobre asuntos de la localidad y en ellas se toman las decisiones por consenso.

Las ocasiones de contacto intercomunal son muy pocas: el mercado dominical de Las Margaritas, la fiesta de la patrona del municipio, las romerías, cada vez más escasas, y los momentos de trueque.

Recientemente la cohesión comunal se ha visto amenazada por la labor divisionista de los partidos políticos y el culto al individualismo fomentado por las nuevas iglesias y sectas que han proliferado de manera vertiginosa en la zona.

Cosmogonía y religión

El universo se concibe como integrado por tres niveles: el satk'inal o "cielo", el lumk'inal o "espacio terrestre" y el k'ik'inal o "inframundo". Cada uno está habitado por seres cuya intervención puede influir tanto en la armonía comunal como en la individual. A lo largo de su vida, el indígena procura mantener el equilibrio entre las distintas fuerzas que pueblan el universo; una manera de mantenerlo es mediante la observancia de los rituales tradicionales que mezclan elementos cristianos con otros de origen prehispánico. Tal es el caso del carnaval comunitario o ta'an k'oy. Tanto los mitos como las consejas de la tradición oral hablan de cómo el abandono de los rituales y "la costumbre", pueden provocar trastornos al individuo y a la comunidad.

La conversión al protestantismo o a ciertas sectas es un fenómeno creciente entre los tojolabales, sobre todo de la selva, hecho que ha incidido en una franca pérdida de los valores tradicionales.

Fiestas

Hay cuatro romerías que ocupan un rango primario entre las comunidades tojolabales. Tres de ellas se realizan antes de iniciarse las lluvias y tienen como objetivo solicitar la intervención de los santos visitados (santo Tomás en Oxchuc, san Bartolomé en Venustiano Carranza y san Mateo en Ixtatán) para obtener agua suficiente. Estas peregrinaciones tienen como meta asentamientos no tojolabales y su dirección está a cargo de tzeltales residentes en el pueblo de La Trinitaria. Sólo la romería de Santa Margarita se lleva a cabo en plena temporada de lluvias; sin embargo, las romerías son actividades en decadencia, sobre todo en las comunidades selváticas.

La música ocupa un lugar privilegiado en las ceremonias. Los ritos se acompañan con música de tambores y de flauta, y se emplean en ellos copal, flores, cohetes y aguardiente. En las ocasiones festivas no rituales tocan también la guitarra, el violín y la armónica.

Relaciones con otros pueblos

La interacción de los tojolabales se reduce prácticamente a la que llevan a cabo con los ladinos o mestizos del municipio donde habitan. En el caso de los que emigraron a la selva, también interactúan con sus vecinos tzeltales, tzotziles y mestizos.

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Última actualización el Viernes, 11 de Diciembre de 2009 04:23
 
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