Del nombre
Los yaquis se identifican a sí mismos y a los mayos como Yoremes, palabra
que significa hombre o persona. La noción de yoris, hombres blancos,
los distingue, a su vez, de los demás grupos indígenas.
Localización
El grupo yaqui ocupaba, tradicionalmente, una larga franja costera y de valle
al sureste del actual estado de Sonora, que abarcaba desde la ribera sur del
río Yaqui, hasta el cerro Tetakawi, al norte de la actual ciudad de
Guaymas. Bajo el control de las misiones jesuitas, la población se
concentró en ocho poblados situados de sur a norte a lo largo del Valle
del Yaqui. El territorio tradicional ha sufrido importantes mermas, de tal
manera que quedó, a partir de 1937, restringido a una extensión
de 485 235 ha sobre las que se extiende el distrito de riego número
18. Los municipios en donde se ubica son: Guaymas, Bácum, Cajeme y
Empalme. El conjunto del territorio comprende tres zonas diferenciadas: el
área serrana -la sierra de Bacatete-; una zona costera, que abarca
los poblados vecinos de Guásimas y Bahía de Lobos; y el valle,
en donde se localizan las tierras irrigadas.
Los ocho pueblos tradicionales son, de sur a norte: Loma de Guamúchil,
Loma de Bácum, Tórim, Vicam, Pótam, Ráhum, Huirivis
y Belem. Vícam se ha constituido en el centro político del grupo
y lugar de encuentro de las autoridades tradicionales de los ocho pueblos.
En los años veinte se fundó Vícam Estación, en
el paso de la vía férrea.
En esta población habitan más yoris que yaquis y es el lugar
de mercado y centro administrativo de las representaciones de los gobiernos
estatal y federal de la zona.
Infraestructura
La región cuenta con una infraestructura de vías de comunicación
importante: el ferrocarril del Pacífico tiene una estación en
Vícam, la carretera internacional Guaymas-Ciudad Obregón y,
además, de cada uno de los pueblos salen caminos pavimentados o de
terracería.
En cuanto a medios de comunicación hay servicio telefónico de
caseta y domiciliario en los poblados de Vícam y Pótam, aunque
este último sólo lo posee la población mestiza. Las oficinas
de correo y telégrafo se ubican en Vícam.
La emisión radiofónica Palabras yaquis tiene una amplia audiencia,
al igual que la programación televisiva comercial, ambos medios forman
parte importante de la vida cotidiana. Por otro lado, los ocho pueblos yaquis
cuentan con los servicios de energía eléctrica y agua no potable
conducida por medio de canales desde la presa del Oviachic, o bien, mediante
el bombeo de pozos profundos. En la mayoría de los hogares utilizan
tanques de gas butano.
Con relación al tema de la salud, diversas instituciones médicas brindan
atención en este ramo como son el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los TRabajadores del Estado (ISSSTE), y las clínicas
rurales de la Secretaría de Salud.
Hay escuelas desde el nivel preescolar hasta el bachillerato, así como
de capacitación técnica agropecuaria. A nivel primaria se cuenta
con las escuelas albergue de Vícam, Pótam, Loma de Bácum,
Aguacaliente y Cárdenas. La mayoría de las escuelas utilizan
el sistema bilingüe, a excepción de Vícam y Pótam
donde también se aplica el sistema federal.
Antecedentes históricos
Los yaquis se han caracterizado como un pueblo aguerrido en pro de la defensa
de su territorio y el derecho a autogobernarse, lo cual los ha marcado a través
de las distintas etapas de conformación del país. Los primeros
enfrentamientos con los españoles tuvieron lugar hasta 1607, en ellos
salieron victoriosos los yaquis.
Hacia 1610 los yaquis aceptaron la presencia de dos misioneros jesuitas, con
lo que dieron inicio las relaciones entre indios y conquistadores. Durante
este periodo se llevó a cabo la concentración de los yaquis
en los ocho pueblos tradicionales, con tal éxito, que esta organización
territorial fue considerada sagrada, e imposible la reducción o aumento
de otro pueblo cabecera. Bajo el régimen de las misiones y frente a
las presiones que ejercían los blancos, quienes estaban decididos a
apoderarse del territorio, en 1741 se produjo un levantamiento encabezado
por Ignacio Muni, Calixto, Baltazar y Esteban, que terminó con la firma
de un tratado en el que se reconoció el derecho de los yaquis a conservar
sus costumbres y gobierno; la posesión total de sus tierras y el derecho
a conservar sus armas.
Con la expulsión de los jesuitas en 1767 concluyó este periodo
de relativa paz. Los franciscanos, que remplazaron a los jesuitas, no lograron
mantener el control. En este periodo los yaquis empezaron a tener uno de los
principales problemas que enfrentan hasta la fecha: el despojo de su territorio
por parte de los colonos. En 1825 se iniciaron las rebeliones yaquis que marcaron desde entonces, y hasta 1936, la tónica de sus relaciones con los gobiernos
de México. La primera de estas rebeliones fue encabezada
por Juan Banderas (Ignacio Jusacamea), quien proclamó la independencia
de la "Confederación India de Sonora", pero fue procesado
en 1832 junto con los líderes ópatas y mayos de la Confederación.
Otra importante insurrección tuvo lugar 27 años después,
con la participación de los pimas y no fue sofocada sino hasta 1868,
con el exterminio casi total de yaquis y mayos.
Las luchas guerrilleras se sucedieron una a otra con el cambio de distintos
líderes que eran ejecutados por el ejército. Este periodo es
conocido como las Guerras del Yaqui y constituyó para el grupo un proceso
de merma demográfica, pérdida de su territorio y desajustes
políticos. Durante el Porfiriato se intensificó la ofensiva
y miles de yaquis fueron vendidos como esclavos y deportados a Yucatán
y a Quintana Roo. Los que lograron huir se refugiaron en Arizona.
En el conflicto revolucionario hubo una importante participación yaqui,
pues prometieron devolverles su territorio al final de la guerra. Obregón
faltó a la promesa y se dieron nuevos levantamientos hasta 1929. Mediante
los acuerdos establecidos con Lázaro Cárdenas en 1937, se les
ratificó la posesión de 485 235 ha reconocidas como territorio
exclusivo. Con estos acuerdos se perdieron dos poblados tradicionales, Cocoryt
y Bácum; para reestablecer los ocho pueblos originales se fundaron
Loma de Guamúchil y Loma de Bácum.
Con la construcción de la presa de la Angostura (1941) y la del Oviachic
(1945), los yaquis perdieron el recurso indispensable del agua, por lo que
tuvieron que migrar masivamente a los centros urbanos del estado; este problema
se resolvió en parte con la construcción de canales.
El mejoramiento de las vías de comunicación, los créditos
bancarios y las organizaciones ganaderas, han introducido poco a poco a los
yaquis dentro de la sociedad nacional, en una relación de dependencia
económica que contrasta con la autonomía política que
han ganado hasta la fecha, pese a la continua presión que ejercen los
productores no indígenas de la margen izquierda del río Yaqui.
Lengua
El sistema lingüístico cahíta se compone de tres dialectos:
mayo, yaqui y tehueco, este último desaparecido. El cahita pertenece
al grupo lingüístico yuto-azteca que abarca en la República
Mexicana, el tarahumara, guarijío, pima, tepehuán, huichol,
cora y nahua. Si bien la población yaqui es bilingüe, el idioma
cahíta se habla como lengua materna en los ocho pueblos, rancherías
y poblados, con préstamos del español y náhuatl.
Salud
Entre los yaquis coexisten las prácticas tradicionales y la medicina
institucionalizada. La práctica del curanderismo se rige por un conjunto
de creencias mágico-religiosas: Dios es la máxima divinidad
del bien, de quien se recibe el don para curar, y que no puede ser empleado en
favor de la propia descendencia. Por lo regular el oficio de curandero se
hereda de uno de los padres o antepasados, quienes transmiten los conocimientos
sobre las creencias, el manejo de la herbolaria, los tipos de enfermedad y
los ritos curativos. Los yaquis consideran como enfermedad aquellos malestares
que pueden ser ocasionados de una manera natural o sobrenatural y que alteran
la salud de la persona. El dolor de muelas, de cabeza o riñón
se curan mediante la extracción de un objeto extraño del cuerpo
que puede ser una espina, un alambre de púas, hormigas o ciempiés.
Las principales técnicas curativas son: limpias, preparación
de infusiones medicinales y sobas.
Vivienda
La unidad básica de residencia es la vecindad, esto es, una agrupación
de parientes que cohabitan en un conjunto delimitado de una o dos casas. Predomina
el tipo de vivienda tradicional, que se compone de una o dos piezas que varían
su función de acuerdo con la temporada del año. En verano los
cuartos permanecen como bodegas y se duerme en catres bajo la enramada (cobertizo
hecho de ramas); ahí se ubica la cocina que cuenta con el fogón,
la mesa y estufa de gas; durante el invierno se convierten en dormitorios.
El material predominante para su construcción es el carrizo y el mezquite
enjarrado con barro, tanto en muros como en techos, dejando uno de los muros
sin enjarrar con el fin de lograr ventilación cruzada cerca de los
espacios destinados a la preparación de los alimentos. La estructura
es de horcones de mezquite plantados en el suelo, y ramas verticales y horizontales
de este árbol sujetas con lazos. La mayoría de las casas yaquis
tienen un patio adyacente para diferentes actividades, como la cría
de animales, preparación de carne seca, cultivo de frutales y hortalizas,
y el entretenimiento de los niños. En el extremo opuesto del patio
instalan letrinas construidas con las mismas características que sus
casas pero sin el enjarre, y junto a ellas el espacio destinado al aseo personal.
Aunque existen habitaciones construidas con materiales modernos, éstas
no son adecuadas para las condiciones climatológicas de la región.
Artesanías
La principal actividad artesanal es la manufactura de la parafernalia ceremonial,
sin fines comerciales. Los danzantes hacen máscaras talladas en madera,
collares de conchas y piedras marinas y cinturones con pezuñas de venado.
Los músicos fabrican sus tambores y flautas. Algunas familias manufacturan
petates, canastas y coronas de carrizo; platos y tazas de barro que utilizan
para las fiestas y después destruyen. También confeccionan faldillas,
blusas, manteles, servilletas y mantos. El único producto artesanal
que se comercializa son las muñecas de trapo, que hacen las mujeres.
Territorio, ecología y reproducción social
El territorio yaqui se sitúa frente al Mar de Cortés, en una
zona árida y semiárida. La composición de los suelos
es arenoso-arcilloso y arenoso-humífero con temperaturas que oscilan
entre los 0 y los 47°C. La flora es de cactáceas, mezquite, álamo
y carrizo; integran la fauna especies como el conejo, el venado, el coyote,
la zorra, el tigrillo, el jabalí, la víbora, el alacrán,
y el lobo marino en las costas. En el mar hay ostras, camarón y diversos
peces.
La actividad fundamental de la economía yaqui sigue siendo la agricultura
comercial: trigo y algodón. Con la modernización de la explotación
agrícola, los yaquis se emplearon en un primer momento como jornaleros
de propietarios privados o de instituciones crediticias oficiales. Desde 1935
en que se formó la Comisión de Irrigación de El Yaqui,
que limpió el canal, la lucha por el agua no ha cesado. Dos años
después se comenzó la construcción de la presa de la
Angostura con el propósito de controlar la irrigación de la
tierra yaqui, derecho que dependía de la medida en que fueran abriendo
al cultivo las tierras de su propiedad.
En 1940 se creó el distrito de riego número 18 que se supuso
contaría con el agua suficiente para irrigar los cultivos. En la década
de los cincuenta se agrupó a los agricultores de subsistencia en sociedades
crediticias de aproximadamente 30 individuos y se hizo obligatorio sembrar
trigo y algodón en las parcelas comunes irrigadas.
A principios de los setenta era posible observar estratos económicos
diferenciados dentro de las comunidades. Por un lado, había un grupo
de prósperos agricultores yaquis que controlaban los terrenos rentando
parcelas, poseían maquinaria y contrataban a otros indígenas
como peones; por otra parte, el resto de los yaquis, que de hecho constituían
la mayoría, ocupaban una posición económica inferior.
En la década de los ochenta el problema siguió siendo el agua,
ya que por no poder aprovechar el río, que consideran legítimamente
como suyo, sólo podían sembrar en el ciclo primavera-verano
3 000 ha, cifra que aumentó a 5 100 en 1979.
En 1958 se inició una cooperativa pesquera promovida por el gobierno,
con 150 socios de Pótam y Belem que se trasladaron al nuevo pueblo
de Guásimas. Hoy día los pescadores yaquis están organizados
en grupos de trabajo de 15 hombres que dependen del consejo de la administración
cooperativa.
La ganadería ha pasado a ser una de las mejores posibilidades de la
economía yaqui. Actualmente, el ganado dispone de un área de
pastizal de por lo menos 15 000 ha, y hay una docena de sociedades ganaderas
en la sierra. Otras actividades remuneradas y complementarias son el corte
de madera, mezquite y carrizo para lo que sólo se necesita el permiso
de las autoridades tradicionales.
Hay una mina de carbón pero su explotación es mínima.
En las costas yaquis se trabajan las grandes salinas.
La migración se da en dos niveles: muchos yoremes se van de braceros
a Estados Unidos durante las épocas de cosecha o siembra, pero siempre
vuelven a su territorio. La migración interna es durante la temporada
de zafra del camarón entre agosto y octubre hacia la Bahía de
Lobos y Guásimas.
Organización social
La tribu se organiza alrededor de los ocho pueblos tradicionales. Cada uno
representa una unidad política, militar, religiosa y ritual. Vícam
es la cabecera de la tribu.
Existen cinco grupos que conforman la organización político-religiosa,
compuesta en primer término por un grupo de autoridades civiles y complementada
por la representación del Consejo de Ancianos, a través del
Pueblo Mayor.
Lo que originalmente fue un ejército de reserva, en la actualidad constituye
la autoridad militar, cuyas funciones son más ceremoniales que guerreras,
con cargos jerárquicos como el de capitán, teniente, sargento,
cabo, soldado, banteo o alpes y tambaleo.
Los responsables del cumplimiento del ciclo ritual son los fiesteros. Éste se compone de ocho hombres y ocho mujeres que duran en el cargo
un año. El "grupo de la Iglesia" o autoridad religiosa es
el depositario del conocimiento de la liturgia y el ritual. Todos los miembros
de esta cofradía están bajo manda y ocupan un lugar dentro de
la jerarquía, cuya máxima autoridad recae en el maestro litúrgico,
quien es ofrecido en manda desde niño por sus padres.
La cofradía de los Matachines está formada por dos grupos de
hombres, los caballeros y los fariseos, quienes ejercen su autoridad durante
la celebración de la Semana Santa.
Cosmogonía y religión
La religión yaqui se presenta, a raíz de la Conquista, como
un complejo que yuxtapone creencias y prácticas nativas con las católicas,
sin que haya contradicción entre ellas o supeditación de una
sobre otra. Así, encontramos la sobreposición de identidad entre
la Virgen María con ltom Aye (nuestra madre), Jesucristo con Itom Achai
(nuestro padre) y la preeminencia de otras figuras como la Virgen de Guadalupe,
San José, la Santísima Trinidad y los santos patronos de cada
pueblo.
Grupos protestantes y testigos de Jehová cuentan con adeptos entre
la población yori, mientras que hay muy poca penetración en
la población yoreme.
El mito fundador del árbol o vara parlante se refiere a un tiempo anterior
a la llegada de los españoles, en que se buscó un intérprete
que entendiera el sonido del árbol o vara parlante, función
que ahora desempeña una mujer. El relato describe la separación
entre los bautizados que aceptaron el catolicismo en el siglo XVII, los que
se rehusaron a ser bautizados (surem), y quienes huyeron para preservar la
yoania, relación aborigen con el mundo. Jesús aparece en la
mitología como héroe cultural yaqui que funda las danzas de
Pascola, Venado y Coyote y la Virgen María funda la danza de los Matachines,
la cual, más que una danza es una oración para la obtención
de indulgencia. Las danzas, representadas para distintas fiestas, llevan en
su interior asociaciones y símbolos que plasman la particular interpretación
que los yaquis otorgan a las creencias católicas.
Fiestas
El ciclo ritual yaqui sigue por lo general el calendario litúrgico
católico, pero distingue claramente dos periodos, el primero sacrificial,
en Cuaresma y el resto del año todos los ritos de paso que están
prohibidos en esa fecha. Los rituales tienen carácter de marcadores
estacionales, que señalan las distintas etapas del ciclo agrícola.
Relaciones con otros pueblos
En la región yaqui interactúan yoremes y yoris (blancos). La
autonomía política y persistencia cultural de los yaquis contrasta
con su dependencia económica de la sociedad nacional. Su autonomía
los convierte en un grupo étnico organizado corporativamente con lo
que tienen mayor capacidad para adquirir recursos, ya que pueden expresar
demandas unificadas. Según los especialistas, uno de los elementos
que marca la frontera entre yaquis y mexicanos, además de su adscripción
a la tribu es la persistencia del ritual que crea y recrea la identidad yaqui.