CDI. Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. México
Facebook Twitter YouTube RSS
 
INICIO MONOGRAFÍAS Zapotecos de Valles Centrales
Zapotecos de Valles Centrales Imprimir E-mail
Jueves, 22 de Octubre de 2009 18:00
AddThis Social Bookmark Button

Del nombre

El término zapoteco proviene del vocablo náhuatl Tzapotécatl, que significa "pueblo del Zapote". La denominación les fue impuesta por los mexicas debido a la profusión de árboles de zapote en los territorios de los Ben'Zaa o "gentes de las nubes", término en zapoteco con que se identifican entre ellos.

Los zapotecos no constituyen un grupo cultural homogéneo; la etnografía los agrupa en cuatro ramas: zapotecos de Valles Centrales, del Istmo de Tehuantepec, de la Sierra Norte o Juárez y zapotecos del Sur. Al interior de cada una existen, a su vez, diferencias culturales, históricas y lingüísticas específicas. Esta monografía se refiere a los zapotecos de Valles Centrales.

Localización

Los Valles Centrales de Oaxaca se ubican en la parte centro del estado. La región es una de las ocho en que se divide geográfica y administrativamente la entidad. Limitan al oeste con la región de la Mixteca, al noroeste con la Cañada, al norte con la Sierra de Juárez, al este con el Istmo de Tehuantepec y al sur con la Sierra del Sur. En conjunto abarcan 89 municipios en los distritos de Ejutla, Etla, Ocotlán, Tlacolula, Zaachila, Zimatlán y Centro; con una extensión total de 4 873.65 km2. Las alturas oscilan entre los 1 318 msnm en su punto más bajo en el municipio de Santa María Zoquitlán; llegando a 2 050 msnm en San Miguel Peras, Zaachila.

Infraestructura

En la región existen caminos con una longitud total de 1 260.90 km, que representan casi el del total de caminos en la entidad. De la ciudad de Oaxaca parten dos carreteras que la comunican con el Distrito Federal, además están los caminos Oaxaca-Tuxtepec, Oaxaca-Puerto Ángel y, como continuación de la Panamericana, el tramo que parte de la ciudad de Oaxaca, pasa por el Istmo de Tehuantepec y vincula la entidad con Veracruz, Chiapas y Centroamérica.

El uso del ferrocarril se remonta a 1892. En el distrito Centro se encuentra el aeropuerto internacional Benito Juárez, y en el distrito de Tlacolula operan pequeñas pistas para avionetas, todas de terracería.

El abastecimiento de agua se obtiene fundamentalmente de pozos y, en algunos casos, del drenaje, pero ésta no es potable. En las localidades al pie de las serranías se surten de ojos de agua y arroyos temporales. Gran parte de las localidades no cuentan aún con servicio de luz pública y doméstica. En cuanto a las telecomunicaciones, Valles Centrales cuenta con la mayor cantidad de aparatos telefónicos del estado; existen 15 administraciones de telégrafos y correos. Debido a las características topográficas de la zona, la señal de televisión es bastante irregular.

Los servicios de salud presentan aún rezagos muy grandes, tanto en número de establecimientos, como en la calidad del servicio. Las clínicas pertenecen a varias instituciones gubernamentales: Secretaría de Salud, Insituto Mexicano del Seguro Social, Instituto de Seguridad (IMSS) y Servicios Sociales de los Trabajdores del Estado (ISSSTE)

En 1986 funcionaban en la región 344 escuelas preescolares y 625 escuelas primarias; la educación secundaria o de nivel medio básico se realizaba en 18 secundarias federales, 49 telesecundarias, 17 particulares y una para trabajadores. Había para ese entonces nueve secundarias agropecuarias. Actualmente hay cinco preparatorias particulares y dos que dependen de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO). Se contaba además con un Centro de Estudios Técnicos Federales y un Centro de Estudios Técnicos Industriales y de Servicios. Había dos planteles de la Escuela Normal Superior. Para estudios de educación superior está la UABJO

Antecedentes históricos

Si bien esta zona estaba ya ocupada desde fechas anteriores, se estima que los primeros pobladores de habla zapoteca arribaron a la región de los Valles Centrales a principios de 1 500 a.C. La parte fundamental de la historia prehispánica de Valles se inicia alrededor de 500 a.C. y culmina con la llegada de los conquistadores en 1521. Este periodo se divide en dos etapas: la de los centros urbanos (500 a.C.-750 d.C.), donde se forman los primeros grandes asentamientos como Monte Albán. Ésta fue una época de florecimiento de la arquitectura, las artes y las ciencias. La etapa de los señoríos siguió a ésta; abarcó de 750 a 1521. Se crearon una serie de señoríos autónomos relacionados entre sí por alianzas matrimoniales y políticas. Las sedes más conocidas de estos centros son Mitla, Yagui y Zaachila. En estos periodos se desarrollaron a plenitud los sistemas hidráulicos que sustentaban a las poblaciones y centros ceremoniales y político religiosos. De acuerdo con las relaciones geográficas de Cuilapan y Teozapotlán, que datan de 1581, la llegada de grupos mixtecos a los Valles Centrales se dio alrededor del año 1280. Antes de la conquista, el crecimiento demográfico generó entre los zapotecos y sus vecinos mixtecos presiones para controlar los mejores terrenos agrícolas, especialmente en las fronteras de las áreas que ocupaban ambos pueblos indígenas. En esta situación, el Imperio azteca somete a los pueblos de los Valles Centrales a un fuerte tributo a partir del siglo XV.

La conquista se realizó de forma relativamente pacífica puesto que los zapotecos se aliaron con los europeos en contra de los aztecas. En 1529 se constituyó el Marquesado del Valle de Oaxaca, otorgado a Cortés. Para proteger los dominios de los colonizadores hispanos, Cortés otorga la categoría de ciudad a la antigua guarnición azteca que había en el lugar, creándose así la ciudad de Oaxaca.

Los zapotecos sufrieron la disminución demográfica que trajo consigo la conquista; las epidemias y los trabajos forzados determinaron que se redujera ostensiblemente su número, por lo que se introdujeron esclavos negros a los valles. La evangelización fue obra de dominicos, quienes arribaron a Oaxaca en 1529, ésta dio por resultado un sincretismo religioso entre las creencias prehispánicas y las católicas; los frailes dominicos se constituyeron en los primeros terratenientes no indígenas de los valles. Durante la etapa inicial de la colonia fueron otorgadas encomiendas a los españoles, éstas no implicaban la posesión de la tierra y por este motivo muchas comunidades pudieron retener sus tierras, y el avance de las estancias y haciendas no alcanzó las proporciones que tuvieron en otras regiones del país.

Durante la Colonia, Oaxaca se destacó en la producción de textiles, ésta decayó con la competencia de las manufacturas inglesas de algodón y la producción de la grana cochinilla que se exportaba a Europa. Este tipo de producción se derrumbó hacia fines del siglo XIX con la introducción de anilinas y tintes químicos.

Durante los turbulentos años del siglo XIX, la población zapoteca se mantuvo, en términos generales, al margen de las revueltas y conmociones sociales que caracterizaron este periodo. Durante la lucha por la Independencia tuvieron lugar en los Valles Centrales algunos hechos relevantes, como la toma de la ciudad de Oaxaca por Morelos en 1812 y la de Tlacolula, por Matamoros. Asimismo, el pueblo de Cuilapan fue testigo del fusilamiento del general Vicente Guerrero.

El triunfo de la causa liberal, lidereada por el zapoteco serrano Juárez, implicó para las comunidades la pérdida de tierras a consecuencia de la aplicación de las Leyes de Reforma. Por tal motivo, algunos pueblos indígenas de los distritos de Zaachila y Zimatlán se adhirieron al gobierno imperial de Maximiliano que proclamaba el reconocimiento de las tierras comunales. Durante el siglo XIX, la población de Valles Centrales fue víctima de diversas epidemias que diezmaron a la población; entre las más significativas estuvieron las de viruela en 1829 y 1859, la de cólera en 1833 y la de fiebre amarilla en 1884; además se resintieron los efectos de una gran hambruna.

Durante la Revolución, los indígenas oaxaqueños fueron carne de cañón, sujetos a la leva, y sin una idea clara de los motivos que provocaron la lucha armada. Durante esta etapa se tiene noticia de dos levantamientos en apoyo a la causa maderista. Como consecuencia de la instauración del nuevo estado revolucionario, la Reforma Agraria restituyó tierras comunales a las comunidades de los valles, y creó algunos ejidos. En 1926, como consecuencia del movimiento agrarista, se fundó la Confederación de Partidos Socialistas de Oaxaca, que dio paso al surgimiento de la Confederación de Ligas Socialistas de Oaxaca.

Lengua

El zapoteco pertenece a la familia lingüística zapotecana del grupo otomangue. Es un idioma tonal, del cual existen diversas variantes en la entidad. En Valles Centrales hay diferencias subregionales que hacen difícil la comunicación entre hablantes de los distintos distritos y, como acontece en el distrito de Tlacolula, entre poblados de la misma jurisdicción administrativa, donde las comunidades aledañas a la sierra están influidas por las variantes zapotecas serranas. En términos generales se puede afirmar que el zapoteco de Valles Centrales se subdivide a su vez en las variantes de Etla, Zaachila, Tlacolula, Ejutla y Ocotlán.

Salud

La medicina tradicional juega un papel importante dentro de las prácticas culturales zapotecas. Conciben la enfermedad como un mal del alma que se manifiesta en trastornos físicos concretos. Los terapeutas son de ambos sexos, sus especialidades son: yerberos, parteras, hueseros, chupadores-pulsadores y adivinos, rezadores y espiritistas. La formación de los especialistas se lleva a cabo mediante la transmisión oral y hereditaria de los conocimientos, y a partir de la observación y de la práctica. En las curaciones emplean diversas especies vegetales y animales, las curaciones se realizan con rezos y rituales diversos. El contacto de los médicos tradicionales con el mundo occidental ha influido en la incorporación de elementos y sustancias externas diversas: pastillas, aceites y lubricantes, gasas y vendas esterilizadas, jeringas, etcétera.

Vivienda

En los poblados alternan indistintamente casas de bajareque con techo de zacate, construcciones de adobe con tejas o edificadas con cemento, ladrillo y techo colado o lámina de asbesto. Esta situación muestra las diferencias económicas existentes al interior de cada comunidad. Con excepción de los poblados grandes, cuya calle principal está relativamente pavimentada, la mayor parte de los pueblos presenta calles en que prevalecen la piedra y la tierra apisonada.

Artesanías

La especialización artesanal de las comunidades se remonta al periodo prehispánico y constituye el motor fundamental de la compleja red de mercados regionales. Se puede afirmar que las artesanías zapotecas de los Valles Centrales presentan grandes áreas de especialización, entre las que destacan la producción de barro, el tejido de fibras duras y los textiles de lana y algodón, así como el trabajo de la piedra, la madera, la fabricación de mezcal y el curtido y trabajo de pieles. En mayor o menor medida estas actividades están ya determinadas por los requerimientos de un mercado externo no zapoteca, que controla y establece los precios de venta, impone cuotas de producción e influye poderosamente en la paulatina transformación de los sistemas de trabajo tradicionales. Hoy en día, la producción de textiles, de objetos de barro y otros se hace, en muchos casos, a destajo, por encargo de compradores a través de los talleres o de la unidad familiar, lo que implica también la pérdida de técnicas tradicionales y el manejo irracional de los recursos naturales.

Territorio, ecología y reproducción social

Los Valles Centrales es una región constituida por tres valles de altura: el valle de Etla, el de Tlacolula y el de Zimatlán-Zaachila-Ocotlán. La longitud de los valles oscila entre 20 y 30 km, formados por terrenos planos y semiplanos que separan la Sierra Madre del Sur de la Sierra Madre de Oaxaca. En la región existen cuatro subcuencas hidrológicas pertenecientes a la vertiente del Pacífico: Etla, Tlacolula, Zimatlán y la subcuenca de Ocotlán y Ejutla. Las corrientes superficiales que riegan los Valles Centrales son escasas y de poco caudal; el Río Atoyac, formador del Río Verde, es la principal fuente de abastecimiento de agua superficial, principalmente en el valle de Etla. Actualmente, luego de miles de años de cultivo intensivo, queda poca vegetación original. La injerencia del hombre ha ocasionado variaciones climatológicas regionales como la pérdida de humedad, la desertificación y la irregularidad del periodo de lluvias. A causa de estos cambios la vegetación dominante ahora es de tipo xerófita, asociada al chaparral, especialmente guamúchiles, mezquites, cactáceas, agaves y pastos. En las regiones de tipo subárido, como el valle de Tlacolula, existe vegetación caducifolia: fresnos, zapotes y amate. Hay una fuerte deforestación debida al consumo regional de madera y a su demanda comercial que ha provocado una reducción del caudal de los ríos, la erosión del suelo y la disminución o extinción de especies de la flora y fauna.

El clima de la región es templado subhúmedo, en invierno prácticamente no llueve. La temperatura promedio oscila entre 18° y 22°C. El promedio de precipitación pluvial es de 600 mm, aunque hay años de mucha sequía lo que explica el interés de los campesinos en la perforación de pozos y obras destinadas a retener el agua. El uso del suelo en los Valles Centrales está destinado básicamente a tres actividades: agricultura de autoconsumo y comercial; pastoreo agrícola de caprinos y recolección. La agricultura sigue siendo el medio de subsistencia básico para los campesinos zapotecas. A excepción del distrito Centro, la población depende para su sustento fundamentalmente de las labores agrícolas. Actualmente, la agricultura en la región es de subsistencia (maíz-chile-frijol-calabaza) y comercial. Esta última, como en todo el país, ocupa las mejores tierras, acapara y concentra los créditos y monopoliza la escasa asistencia técnica gubernamental. Aparte de la milpa se da gran importancia al cultivo de hortalizas y frutales, destinados al mercado local que, junto con forrajes, son los principales productos que les permiten ingresos monetarios. Complemento de las labores agrícolas son la cría y venta de animales domésticos. El pastoreo de caprinos y bovinos se realiza bajo el régimen de libre pastoreo. En cuanto a la emigración, existen importantes núcleos de familias zapotecas en la ciudad de México, Chiapas, Veracruz y en diversos sitios de Estados Unidos, lugares a los que migran en búsqueda de mejores oportunidades.

Organización social

Dentro de las comunidades, las relaciones sociales se basan en la reciprocidad, sobre todo en el intercambio de mano de obra o bienes. La Guelaguetza es una forma institucional de dicha reciprocidad, en la cual los participantes corresponden en especie y a solicitud de una de las partes de este proceso. Este tipo de intercambio forma parte de la organización social en las mayordomías, fandangos y en la construcción de viviendas. La Guelaguetza es un patrón cultural, heredado de los sistemas mesoamericanos de ayuda mutua.

El tequio o servicio comunitario obligatorio es el pilar del trabajo comunal. Los hombres mayores de edad tienen la obligación de donar su trabajo un determinado número de días para efectuar obras de beneficio comunal: caminos, escuelas, riego, etcétera. Quien no puede participar, paga un peón como contribución. Esta forma tradicional de organización es un elemento central de la cohesión social comunal, pero no está exenta de las transformaciones provocadas por las relaciones mercantiles.

Por otro lado, el sistema de mercados comunica a los valles con otras regiones de la entidad. Así, los mercados conforman una amplia unidad económica y social, que pone en contacto a distintos pueblos, donde el español constituye la lengua franca. Dentro de las relaciones intercomunitarias los mercados regionales cíclicos y la especialización productiva revisten particular importancia.

Cosmogonía y religión

Como en la mayoría de las poblaciones indígenas mesoamericanas, el culto a las deidades prehispánicas se mezcló con la religión impuesta por los conquistadores, dando como resultado un sincretismo religioso. Como consecuencia del dominio colonial, se instituyó el sistema de cargo que actualmente constituye un cuerpo de autoridades de los pueblos indios. En esta zona destacan los topiles y los mayordomos, que se encargan de realizar el culto anual que gira en torno a determinados santos en las comunidades. Hoy en día, en las comunidades de Valles Centrales, dichas estructuras están en un proceso de desgaste.

Fiestas

Existen diversos tipos de festejos: los de carácter familiar que incluyen bautizos, bodas, matrimonios y ritos funerarios. En estas fiestas existe una amplia gama de padrinazgos que cubren los gastos de las diferentes etapas de las ceremonias; para los padrinos esto implica un alto gasto económico. Donde persiste la división en barrios es frecuente la presencia de festividades alusivas a los patrones de los mismos. A nivel comunitario, cada poblado festeja, por lo menos, la fiesta del santo patrón, donde se mezclan danzas tradicionales con grupos tropicales y norteños. También es frecuente la presencia de ferias con juegos mecánicos, puestos de comida y juegos electrónicos. La organización de estos festejos está a cargo de comités electos por las autoridades. Destacan las celebraciones de la Cruz de Mitla el 1 de enero, La Candelaria, el Carnaval y la Virgen de la Soledad, patrona de la ciudad de Oaxaca

zapotecos_valles_centraleszapotecos_valles_centraleszapotecos_valles_centraleszapotecos_valles_centraleszapotecos_valles_centraleszapotecos_valles_centraleszapotecos_valles_centraleszapotecos_valles_centraleszapotecos_valles_centraleszapotecos_valles_centrales

scroll back to top
Última actualización el Viernes, 11 de Diciembre de 2009 04:40
 
Av. México-Coyoacán 343, Col. Xoco, C.P. 03330, Delegación Benito Juárez, México D.F., Tel. (55) 9183 2100

Comentarios sobre este Sitio de Internet Comentarios y Sugerencias sobre este Sitio de Internet
 
CDI. COMISIÓN NACIONAL PARA EL DESARROLLO DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS © 2014 - POLÍTICAS DE PRIVACIDAD Polí­ticas de Privacidad