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La muerte en la Música y la Danza PDF Imprimir E-mail
Jueves, 15 de Octubre de 2009 15:00
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La muerte en la música y la danza

Grabación:Julio Herrera, Guadalupe Rojas y Raúl Sánchez Martínez
Edición y masterización:Orlando Benítez Sánchez
Textos:Lizette Alegre, Geny Hernández, Alfredo Delgado, Juan Gregorio, Aurora Oliva y Daniel Garduño.
Fecha y lugar de grabación: 23 de octubre de 2004, en la Sala Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes. México, D.F.
Portada del Fonograma

El potencial fertilizador de la muerte es una concepción compartida por varias culturas indígenas de México. En esta ocasión también fuimos alcanzados por su fuerza germinal. Gracias a ella varias instituciones y colegas nos vimos compelidos a pensarla como un tema que nos condujera a trabajar, paradójicamente, en pro de algo tan vivo como es la música y la danza de los pueblos indios de nuestro país. La muerte misma sirvió de acceso para que un público urbano tuviera la oportunidad de aproximarse a estas expresiones musicales y dancísticas tan cercanas y tan lejanas al mismo tiempo, pues siendo parte de nuestra herencia cultural, no tenemos plena conciencia de su trascendencia histórica y de su alto valor artístico. Abrir los escenarios para su proyección es una manera de contribuir a su entendimiento y justipreciación, además de brindar un reconocimiento social a los portadores de esta sabiduría milenaria.

LA MUERTE EN LA MÚSICA Y LA DANZAEl presente disco compacto es resultado de las grabaciones realizadas durante el Festival de la Diversidad: La muerte en la música y la danza de los pueblos indígenas que se realizó en la Ciudad de México los días 23 y 24 de octubre de 2004. Este material tiene por meta dar una muestra más de lo rico y diverso del patrimonio cultural, a partir de la difusión de los ejemplos musicales que hace un año hicieran vibrar a miles de escuchas. Las expresiones musicales aquí vertidas adquieren su verdadero sentido cuando se convierten en estrategias contra el olvido social del que son objeto los niños, las mujeres y los hombres indígenas portadores de este saber musical y dancístico. Dicho de otra manera, el objetivo se cumple cuando las comunidades levantan su voz hecha música, hablan a través de su palabra transfigurada en movimientos corporales, en figuras coreográficas, para enseñarnos de manera contundente que los pueblos indígenas son una parte fundamental del México contemporáneo.

El fonograma es una prueba fehaciente de los distintos rostros sonoros de la muerte. En cada región y cultura se va delineando una configuración particular, un rostro propio, de tal manera que es imposible intentar obtener una versión homogénea de la fiesta de los muertos, o pretender que en todo el país la parca es mirada de la misma manera. Por el contrario, mostrar la pluralidad de expresiones musicales y dancísticas, contribuye a romper con los estereotipos de moda difundidos por los mass media y reforzados por las campañas publicitarias cuyo objetivo es hacer de esta celebración una temporada de ventas,  en donde la mercantilización y el consumo masivo de productos aumente el beneficio económico de las grandes empresas y corporaciones.

La celebración de la muerte es, entre la mayoría de los pueblos indígenas de México, un acontecimiento altamente significativo, parte de las formas de representación de las poblaciones no indígenas. En muchos casos se relaciona más bien con el culto a los propios ancestros, a quienes la muerte ha mimetizado en seres divinos intercesores de los hombres ante los dioses. Así, la fiesta de los Fieles Difuntos y de Todos los Santos puede interpretarse como la apoteosis de un ciclo de conmemoración a los parientes difuntos. Es un momento culminante en donde los lazos familiares y sociales son venerados, un espacio de fusión entre la familia y la comunidad. En estos lapsos festivos es fácil percibir que las fronteras entre ambas instituciones son meramente operativas: la Fiesta de los Muertos trasluce la unidad que en el fondo siempre han conformado.

En otras concepciones, los muertos son la representación de los vientos del norte que llegan anunciando un cambio de estación. Son portadores del frío y las heladas, pero también portan un potencial fertilizador con el cual lograrán que la tierra renueve su capacidad reproductora haciendo posible el próximo ciclo de siembra. Los vientos del norte son peligrosos, pueden traer enfermedades para los pobladores; por ello es necesario respetarlos y ofrendarlos. El hecho mismo de representarlos simbólicamente a través de los característicos atavíos asignados en cada cultura, aminora su virulencia y los torna seres capaces de barrer y llevarse las envidias, el mal de ojo y otras entidades patológicas. Así, los ancestros funcionan a la manera de la lógica homeopática. Sus representantes, hombres disfrazados de ancestros, tienen el poder de barrer las enfermedades, por tal razón las madres llevan a sus hijos ante ellos para que les hagan una “limpia”. Pero su capacidad no se reduce exclusivamente a dar un beneficio personal. La presencia de los muertos crea un lapso temporal para que los conflictos de las comunidades sean proyectados, intensificando las relaciones entre grupos domésticos y poblaciones. De esta manera se exorcizan las fuerzas desintegradoras de las estructuras y organizaciones sociales.

LA MUERTE EN LA MÚSICA Y LA DANZAEn otras comunidades indígenas la concepción de la muerte es diferente,  reflejando la creatividad y diversidad cultural de estos pueblos. Por ejemplo, los cucapás del estado de Sonora no celebran las fiestas del 1 y 2 de noviembre. Un año basta para que la memoria de los difuntos esté presente en la familia y en la comunidad. Después de dicho lapso se realiza un último ritual para dejarlos descansar, tras lo cual no se les molesta más. Esta manera de relacionarse con los difuntos nos habla de una cosmovisión distinta a los pueblos de origen mesoamericano. Se evidencia con ello que las investigaciones de las culturas musicales del septentrión mexicano aún tienen mucho que aportarnos al estudio de la muerte en México.

En otros casos, la música juega un papel primordial para lograr que los muertos puedan llegar a su morada final, como ocurre en las culturas indígenas del sur de Veracruz. Para los difuntos, la falta de ejecución de los Sones de Muertos traería como consecuencia el riesgo de quedarse en el camino sin llegar a su meta final y, consecuentemente,  permanecerían vagando en este mundo por toda la eternidad. En este ejemplo se manifiesta claramente que la música y la danza no son simples acompañantes de un acto de sacralización; su ejecución debe entenderse como un acto ritual altamente significativo, con una eficiencia simbólica muy bien definida. Cada son ejecutado va inserto en un orden determinado y homologa el viaje de los difuntos. De esta manera, los vivos pueden seguir las peripecias de las ánimas en su tránsito al otro mundo.

En algunos pueblos existe la concepción de que si los familiares fallecidos se “revelan” con relativa frecuencia a los vivos o son soñados constantemente, es porque los difuntos no han podido concluir el viaje a su última morada, ya sea por una ausencia de los rituales pertinentes o por su inadecuada realización. Una de las causas posibles, por ejemplo, es el llanto exagerado de los familiares que no permite a las almas de los recién fenecidos que se vayan definitivamente. El dolor profundo causado a los seres queridos es una traba para desprenderse del mundo de los vivos. Por ello no se debe llorar en demasía. Por otra parte, el ritual de “Velación y Levantamiento de la Cruz” en la Huasteca, es un rito de paso de gran importancia, pues tiene por finalidad hacerle ver a la “sombra” del “muertito” que ya no pertenece al mundo de los vivos. La falta de este ritual tiene como resultante que el fallecido no tome conciencia de su muerte, aferrándose así a este mundo. Aquí la música es indefectible y ayuda a sacralizar el tiempo y el espacio, además de constituir un vehículo a través del cual los significados relativos a la muerte se hacen presentes y se reactualizan durante la fiesta de Todos Santos.

LA MUERTE EN LA MÚSICA Y LA DANZALos muertos son venerados en distintos espacios y tiempos ceremoniales, más allá de los primeros días de noviembre. En varias regiones, durante el Carnaval por ejemplo, los ancestros también son convocados a estar presentes y a consagrar con su presencia las acciones rituales. Con este fin se colocan altares en donde serán recibidos y se preparan ofrendas especiales para agasajarlos. Las cornetas, tambores, conchas de tortuga, cohetes, cuernos, campanas, son algunos de los objetos sonoros utilizados como señales de las ánimas o, al menos, indicadores de su llegada. Ellas vienen a disfrutar de las carnestolendas. Aprovechando la inversión y lasitud de las normas sociales deambulan por las calles recogiendo sus recuerdos, y bailan hasta el agotamiento, sabedoras que pronto vendrá el momento del retorno a la hondura nictomórfica. Las bebidas embriagantes son ofrecidas a la tierra, a las divinidades celestes y terrestres, a los ancestros y, por supuesto, a los invitados que conviven y participan del frenesí chocarrero. Así, el Carnaval es un momento de apertura a lo tremendo y fascinante, es un espacio emocionalmente ambivalente en donde se enmarca el encuentro de los familiares vivos y muertos.

La música y la danza permiten la expresión de la muerte, o tal vez sería mejor decir que es ella la que utiliza las expresiones artísticas para hacerse presente y recordarnos que, ante su inevitable mirada, las diferencias sociales y culturales se diluyen brutalmente. Pero para los pueblos indígenas la muerte es más que eso, su celebración es un vehículo conducente a los tiempos primigenios en donde se creó el mundo a partir del eterno caos cósmico. Los “antiguos” ahora pertenecen a ese tiempo y espacio sagrados, a ese universo mítico que da sustento a la cultura; ellos han pasado a formar parte del imaginario social que permite pensar, sentir y actuar en el mundo. La fiesta de los muertos es la escenificación de los mitos guardados durante siglos en la memoria colectiva de las culturas indígenas, es decir, en el verdadero hábitat de los “abuelos”. Ellos no descansan, continúan trabajando para beneficio de sus comunidades trayendo lluvia, bendiciendo cosechas, y año con año, en algunos lugares, toman prestados los cuerpos bulliciosos de los jóvenes disfrazados para revivir la antigua palabra a través de la música, a través de la danza.

Gonzalo Camacho Díaz
Escuela Nacional de Música UNAM


AUDIO DIGITAL

FONOGRAMA: LA MUERTE EN LA MÚSICA Y LA DANZA
Para escuchar la música necesita instalar en su equipo el reproductor de Real Player. Si aún no lo tiene instalado hágalo desde aquí. En la cosmovisión de los pueblos indígenas, la muerte ocupa un lugar especial que se refleja en distintas manifestaciones festivas, rituales y en la vida cotidiana. A partir de esta cosmovisión, se han creado géneros musicales, cantos e instrumentos que toman vida en las distintas ocasiones rituales y festivas.

A pesar de los diversos trabajos que abordan el tema de la muerte, falta mucho por investigar, difundir y apoyar en torno a su relación con la música.

La organización de un festival y foro académico permitió mostrar un mosaico de las expresiones musicales de los pueblos indígenas de México enfocadas al fenómeno de la muerte, para escuchar el intelecto y creatividad expresadas en la música de millones de mexicanos que por siglos han sido ignorados, y puso al alcance de la sociedad en general manifestaciones culturales desconocidas o de difícil acceso.

La propuesta de unir un foro académico a un festival de música y danza indígena, en el cual se abordó el tema del culto a los muertos, es una estrategia novedosa y creativa, tanto para estimular las investigaciones respectivas, como para difundir al público los nuevos conocimientos en torno a esta apasionante temática.

Partimos del supuesto que la investigación, junto con la promoción de la cultura, deben converger en algún punto concreto para brindar al público en general una concepción amplia y objetiva de nuestro patrimonio musical y dancístico, que promueva el diálogo intercultural. El contenido de este fonograma, que a continuación se describe, pretende ser una contribución en este aspecto.

 

CUCAPÁSCUCAPÁS
San Luis Río Colorado, Sonora
Cantos fúnebres
Interpretan: Nicolás Wilson Tambo, jefe tradicional -maraca y voz, Alfonso Pesado Majáquez -maraca  y  Rodrigo Zavala Chilachai -maraca.

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El pueblo cucapá es binacional, pues los límites actuales con Estados Unidos de América los dividieron. Actualmente están asentados en el ejido de Pozas de Arvizú, municiìo de San Luis Río Colorado del estado de Sonora, en El Mayor, en Baja California y en Somerton, Arizona, en EUA.

Antiguamente al morir una persona la quemaban con sus pertenencias y su casa, pues los cucapás tienen la creencia de que si la carne del difunto se queda cruda, éste no encontrará la paz eterna. Hoy día (por una cuestión de las autoridades municipales de San Luis Río Colorado) la cremación  se realiza en un “panteón” y ahí entierran las cenizas. Durante este ritual, en el que se reune toda la comunidad, se interpretan cantos acompañados por maracas. Los cucapás de Baja California recientemente han adoptado la costumbre de enterrar a sus muertos, pero aún les cantan canciones durante la velación.

Si el difunto es mujer, le cantan de sol a sol y si es hombre desde el amanecer hasta el atardecer. Esta ceremonia la realizan también al cumplirse el año del fallecimiento, pero solamente lo hacen los familiares y no vuelven a recordar al difunto. De ahí que los cucapás no celebran el “día de muertos” como sucede entre otros pueblos indígenas y no indígenas de México.

De San Luis Río Colorado,  Sonora, los intérpretes de los cantos fúnebres cucapás son: Nicolás Wilson Tambo, jefe tradicional – maraca y voz, Alonso Pesado Majáquez - maraca, Rodrigo Zavala Chilachai –maraca.

 

NAHUASNAHUAS
Pajapan, Veracruz
Grupo San Juan de Dios. Sones para difuntos
Interpreta el grupo San Juan de Dios de Pajapan, integrado por Guillermo Cruz – arpa, Abad Reyes – bandola, Mardonio Carballo – bandola, Alfredo Reyes  - requinto/mosquito, Fulgencio Concepción Martínez - requinto/mosquito e Isidro Martínez Lorenzo – representante.

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En Pajapan existen más de 40 sones que se ofrecen al difunto durante su velación, pero también se tocan en las mayordomías y veladas de santos. Es el único grupo de su tipo en todo el sur de Veracruz. Las melodías, según los investigadores, se asemejan a la música renacentista europea.

El grupo San Juan de Dios de Pajapan está integrado por  Guillermo Cruz – arpa, Abad Reyes – bandola, Mardonio Carballo – bandola, Alfredo Reyes  - requinto/mosquito, Fulgencio Concepción Martínez - requinto/mosquito e Isidro Martínez Lorenzo – representante.

 

JACALTECOSJACALTECOS
Ejido Guadalupe Victoria, Chiapas
Sones tradicionales alusivos al Día de Muertos
Jacaltecos de Amatenango de la Frontera, Chiapas. La agrupación musical de marimba y contrabajo está integrada por: Antonio Pérez Montejo - marimba, José Pérez Montejo -marimba, Gregorio Camposeco García -marimba, José Hernández Montejo -marimba, Baltasar Silvestre Díaz -marimba, Román Hernández Silvestre -marimba, Antonio Hernández Montejo -marimba, Ogueyner Hernández Domínguez, -contabajo o violón.

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El pueblo jacalteco es binacional. En México se encuentran ubicados en el Ejido Guadalupe Victoria y en algunas otras comunidades del municipio de Amatenango de la Frontera en Chiapas, y en Guatemala, en el Departamento de Huehuetenango.

El grupo de marimba del pueblo jacalteco, está conformado por ocho integrantes: siete de los músicos que ejecutan marimbas sencillas (diatónica, de un solo teclado), una marimba 5 octavas y una marimba tenor de 3 octavas; son adultos y se acompañan por un contrabajo (tololoche o violón) ejecutado por un joven de 14 años.

Desde la madrugada del 31 de octubre, personas con algún familiar fallecido solicitan a los músicos que toquen los sones tradicionales que le gustaban al difunto, mientras la familia  coloca el altar de muertos. Tienen que ser sones tradicionales porque si tocan otro tipo de música se ofende el alma del difunto. Los sones tradicionales están vinculados con la identidad y sentido de pertenencia. En muchas ocasiones, acompañan con música a los familiares que llevan flores al panteón; esto es hasta el día 2 de noviembre que es cuando la comunidad entera se concentra en el panteón y los músicos interpretan los sones todo el día (incluso, en el panteón hay un espacio justo en el centro  construido exclusivamente para que los músicos se coloquen en él). La música marca el camino que deben de tomar las almas para llegar a su lugar de descanso.

La agrupación musical de marimba y contrabajo está integrada por: Antonio Pérez Montejo - marimba, José Pérez Montejo -marimba, Gregorio Camposeco García -marimba, José Hernández Montejo -marimba, Baltasar Silvestre Díaz -marimba, Román Hernández Silvestre -marimba, Antonio Hernández Montejo -marimba, Ogueyner Hernández Domínguez, -contabajo o violón.

 

NAHUASNAHUAS
Tlamixtlahuacán,, Guerrero
Sones para día de Muertos
Interpretan Moisés Vázquez Moreno  en el violín y Margarita Vázquez Ramírez   en la guitarra y voz

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POPOLUCAS
San Fernando, Veracruz
Sones para encaminar a las almas de la Danza del Muerto.
Interpretan: Alejandro Márquez Santiago, Felipe Márquez Santiago, Modesto Ramírez Márquez, Onésimo Cordero Ramírez

POPOLUCAS15. Click para iniciar transmisión de audio. Formato Real audio  (5:31)

El territorio del pueblo popoluca se encuentra ubicado en los municipios de Acayucan, Hueyapan de Ocampo, Mecayapan, Pajapan y Soteapan, en la región Sur del estado de Veracruz, aunque en tiempos pasados ocuparon también parte del estado de Tabasco.

Entre las costumbres fúnebres de los popolucas de Soteapan,  se encuentra  el ritual conocido como Danza del Muerto o de la Basura, que realiza de los 9 a 40 días del fallecimiento de una persona. La existencia de sones es abundante, se llegan a ejecutar de 18 a 80 sones de difuntos. Hay dedicados para niños, para hombres y para mujeres. Cada son cumple una función: purificar y ayudar a las almas a vencer los obstáculos en su tránsito al otro mundo, tales como: librar un desierto, evitar a los animales que el difunto dejó malheridos y  que tratarán de castigarlo con permiso de Chane, el señor del monte; pasar por un bosque donde los changos tratarán de impedir que cruce, esquivar las almas de los brujos convertidos, ahora, en zopilotes.

Estos sones están interpretados por Alejandro Márquez Santiago, Felipe Márquez Santiago, Modesto Ramírez Márquez y Onésimo Cordero Ramírez.

 

MAZATECOSMAZATECOS
San José Independencia, Oaxaca
Toxo'ó (Danza de los Muertos)
Interpretan: Felicitos García Romero – violín, Apolonio García Romero – tambor, Eugenio Plácido Hernández – guitarra, Geremías Plácido Hernández - guitarra y voz, Abad Guerrero Oaxaca – canto, Balbino Hernández – canto, Bismarck Aguacate – canto, Ismael Severiano Antonio – canto, José Sánchez Caña – canto, Gonzalo Juan Marín -canto,  Julio Rosa Aguacate – canto y Raymundo Antonio Cervantes – representante.

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El territorio del pueblo mazateco se encuentra ubicado en el estado de Oaxaca en las regiones de La Cañada y el Valle de Papaloapan- Tuxtepec.

Toxo'ó (Danza de los muertos) se realiza para recibir a los muertos el día de su fiesta (Todos santos), quienes regresan del inframundo a convivir con los vivos y celebrar una gran fiesta. Los músicos danzan e interpretan los sones de casa en casa, recibiendo comida, aguardiente y café; es una fiesta para pedirles a los muertos que cuiden a los vivos y para olvidar rencores y ofensas.

Los días 30 y 31 de octubre en las casas se reciben a los “angelitos” (difuntos niños o personas que todavía no se habían casado) y el 1 y 2 de noviembre se convive con los difuntos adultos. En todas las casas instalan ofrendas, las cuales están destinadas para que tanto muertos como vivos disfruten de la gastronomía mazateca.

A las doce de la noche del 2 de noviembre los muertos regresan al inframundo, los vivos les piden, entre llanto y rezos, que los cuiden, que les den salud, unión familiar y trabajo; pues los muertos se encuentran más cerca de los Dioses.

Originarios de San José Independencia, los integrantes de esta danza son: Felicitos García Romero – violín, Apolonio García Romero – tambor, Eugenio Plácido Hernández – guitarra, Geremías Plácido Hernández - guitarra y voz, Abad Guerrero Oaxaca – canto, Balbino Hernández – canto, Bismarck Aguacate – canto, Ismael Severiano Antonio – canto, José Sánchez Caña – canto, Gonzalo Juan Marín -canto,  Julio Rosa Aguacate – canto y Raymundo Antonio Cervantes – representante.

 

TZELTALESTZELTALES
Tenejapa, Chiapas
Ceremonia ritual del Día de Muertos
Tzeltales de Tenejapa, Chiapas. La ceremonia del ritual de muertos está integrada por Pedro López Guzmán  -1er alférez, Pedro Guzmán Meza  -2do alférez, Alfonso Luna Girón -3er alférez, Miguel Méndez Intzín -4to alférez, Miguel López Girón  -5o  alférez, Petrona Girón Intzín -1er Alférez, María López Guzmán  -2do alférez, Antonia Girón Jiménez  -3er alférez, Juana Girón Gómez  -Tzun Atel  (rezadora) , Lorenzo Meza Girón  -1er Tzun Ate  (1er sacerdote), Pedro Méndez Girón -2do Tzun Ate (2do sacerdote), Antonio Gómez Hernández  -1er Cantor, Alonso Meza Gómez  -2do Cantor, Antonio Meza Pérez  -cargador de toro, Marcos López López  -tambor y Diego Guzmán Girón - flauta.

22.  Click para iniciar transmisión de audio. Formato Real audio  (5:31)
23.  Click para iniciar transmisión de audio. Formato Real audio  (5:29)

El territorio que ocupan los tzeltales se encuentra al Noreste y Sureste de la ciudad de San Cristóbal de las Casas y abarca los minicipios de San Juan Cancuc, Chanal, Oxchuc, Tenejapa y Altamirano; hacia el Norte, Sitalá, Socoltenango, Yajalón, Chilón, Ocosingo, Amatenango del Valle y Aguatenango (municipio de Cilla de Las Rosas), hacia el Sur del Estado de Chiapas.

Del municipio de Tenejapa, la ceremonia ritual (parte del carnaval ) es la que llevan a cabo en el día de todos santos. En la comunidad llegan a participar hasta 75 personas.

Antes de iniciar los preparativos del Carnaval, los Alférez son los encargados de la organización, se reúnen en la casa del 1er Alférez para ponerse de acuerdo sobre quiénes tendrán la responsabilidad de cada uno de los requerimientos para que el Carnaval se realice en paz y orden.

 La ceremonia del ritual de muertos está integrada por Pedro López Guzmán  -1er alférez, Pedro Guzmán Meza  -2do alférez, Alfonso Luna Girón -3er alférez, Miguel Méndez Intzín -4to alférez, Miguel López Girón  -5o  alférez, Petrona Girón Intzín -1er Alférez, María López Guzmán  -2do alférez, Antonia Girón Jiménez  -3er alférez, Juana Girón Gómez  -Tzun Atel  (rezadora) , Lorenzo Meza Girón  -1er Tzun Ate  (1er sacerdote), Pedro Méndez Girón -2do Tzun Ate (2do sacerdote), Antonio Gómez Hernández  -1er Cantor, Alonso Meza Gómez  -2do Cantor, Antonio Meza Pérez  -cargador de toro, Marcos López López  -tambor y Diego Guzmán Girón - flauta.

Es importante mencionar que de todos los grupos musicales de los pueblos indígenas que participan en este festival, en único donde participan mujeres es entre los tzeltales de Chiapas.

 

NAHUASNAHUAS
Tamazunchale, San Luís Potosí
Trío Los Seguidores de la Huasteca. Vinuetes
Interpreta el trío Los Seguidores de la Huasteca, está integrado por: Maurilio Hernández Nicanor – violín, Joaquín Morales Hernández – jarana y Juan Peña  Hernández – huapanguera.

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Entre la música ceremonial que se toca en la región, los vinuetes se asocian con el culto a la muerte debido a que se interpretan durante los rituales de Velación de Angelito, Velación de cruz y Xantolo. El primero se realiza cuando un niño pequeño fallece y tiene por objetivo acompañar la velación y entierro del cuerpo del infante, quien es concebido como “angelito” ya que se considera que no ha cometido pecado. La Velación de cruz se lleva a cabo a los nueve días del fallecimiento de una persona. Los nahuas de la Huasteca potosina señalan que cuando alguien muere, su “sombra” permanece entre los vivos inconsciente de su perecimiento. El ritual de Velación de cruz se realiza con la finalidad de incorporar la “sombra” del difunto al mundo de los muertos.

La ceremonia de Xantolo se realiza cada año y coincide con la fiesta católica de “Todos santos”. Durante esta época, las benditas almas regresan a las casas de sus familiares para disfrutar de las ofrendas que éstos colocan en altares especiales para la ocasión. Los vinuetes acompañan las acciones rituales de las tres ceremonias citadas, siendo una forma de comunicación entre los hombres y sus difuntos. El trío huasteco, integrado por violín, jarana y huapanguera, es la dotación instrumental empleada para interpretar esta música. 

 

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Última actualización el Lunes, 19 de Octubre de 2009 04:55
 
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