Del nombre
Los chatinos se llaman a sí mismos Kitse cha’tnio. Los
términos cha’tnio, cha’tña y tasa’jnya son variantes usadas en Nopala
y Yaitepec, en Tataltepec y en Zezontepec, respectivamente, para designar
la propia lengua y significan “palabra trabajosa”, “palabra difícil”, o bien
“trabajo de las palabras”.
Localización
El territorio chatino se encuentra enclavado en la Sierra
Madre del Sur, en el estado de Oaxaca. Se extiende de manera continua de suroeste
a noroeste en el distrito de Juquila pasando de la costa a las zonas montañosas
de la Sierra; prosigue en esta dirección hasta incluir una porción sudoccidental
del distrito de Sola de Vega. Esta región colinda al oeste con el distrito
de Jamiltepec (mixteca de la costa), el de Sola de Vega, al norte, y los de
Miahuatlán y Pochutla, al este, y con la costa del Pacífico, al sur.
La población chatina se concentra principalmente en los
municipios de: Santos Reyes Nopala, San Juan Quiahije, San Miguel Panixtlahuaca,
Santiago Yaitepec, Santa Cruz Zezontepec, San Juan Lachao, Santa María Temaxcaltepec,
Santa Catarina Juquila y Tataltepec de Valdez, casi todos pertenecientes al
distrito de Juquila, y en asentamientos dispersos.
Infraestructura
La accidentada condición orográfica de la región chatina
ha determinado su aislamiento hasta muy recientemente. Se cuenta con carreteras
que conectan a Juquila, la cabecera del distrito, con el resto del estado.
Una de ellas cruza por Zacatepec y llega a Juquila en aproximadamente dos
horas; la otra une a Oaxaca con Sola de Vega, sigue por la Sierra Sur, pasa
por Juchatengo, baja a la costa por San Gabriel y San Pedro Mixtepec y termina
en Puerto Escondido. El municipio más aislado es Zezontepec.
Diversos municipios chatinos cuentan con pistas de aterrizaje.
Todas las cabeceras municipales y un buen número de agencias cuentan con luz
eléctrica. En Juquila, Lachao, Nopala, se cuenta con sistemas de tubería y
almacenamiento de agua.
Respecto a los servicios educativos, la región cuenta con
escuelas federales y de educación bilingüe. En cada cabecera municipal se
tiene por lo menos una secundaria técnica, y en algunos también hay telesecundaria.
En cuanto a salud, la región cuenta con atención primaria. En San Miguel Mixtepec,
Tututepec y Nopala hay clínicas de salud.
Antecedentes históricos
Los vestigios de la cultura chatina en la costa se remontan
al año 400 a. C., aunque las estelas existentes en Nopala datan de 600 a 800
d. C. El reino chatino estuvo bajo dominio mixteco cerca de 300 años, sin
embargo, por diversas razones siempre conservaron una parte de su región independiente
de los dominadores. Durante la conquista española se estableció en Tututepec
la capital de las regiones mixteca y zapoteca, dada la riqueza en oro y perlas
que ahí había. En este periodo, dos epidemias minan a la población del lugar:
la viruela y el sarampión, y su importancia económica decae.
Debido a la inaccesibilidad de la región y a la falta de
minerales, la unidad cultural chatina permaneció relativamente aislada, aunque
tomó la estructura política y la religión de los conquistadores.
Durante la Colonia, el cultivo de la grana adquirió importancia
económica en Europa, pero no benefició la economía chatina.
La participación de los chatinos durante la Independencia
fue marginal. Sin embargo, las Leyes de Reforma afectaron su territorio que
fue a parar a manos de criollos o de extranjeros, quienes acapararon las mejores
tierras de cultivo. A la caída económica de la grana, a mediados del siglo
XIX, se introduce el cultivo de café. Durante el Porfiriato se agudiza el
despojo de tierras comunales indígenas. Esta época fue de gran auge para el
café. Dada la cruda explotación, la población se levanta tres veces entre
1875 y 1896; las tres son reprimidas. El desplome del café en 1897 trae consigo
la venta de las tierras a bajos precios, y éstas son acaparadas por extranjeros.
A principios del siglo XX se producía maíz
y frijol para la subsistencia y café, caña de azúcar, algodón, frutas y otros
cultivos para el mercado. Durante la Revolución, los chatinos apoyaron a los
bandos zapatistas que llegaron a la región; sin embargo, el triunfo del nuevo
régimen no cambió en nada la posesión de las tierras ni la desigual situación
de los chatinos frente a mestizos y criollos. La Reforma Agraria no logró
tampoco devolver las tierras a los indios. Para los años cincuenta se incrementó
la producción de café y se promovió su cultivo entre los campesinos chatinos,
lo que originó una clase de pequeños productores ligados a la economía de
mercado que, sin embargo, siguieron subordinados a los intermediarios locales.
Los conflictos agrarios en la región han sido una constante desde hace varias
décadas, situación que se refleja en un clima de violencia en la zona.
Lengua
El chatino pertenece a la rama de lenguas zapotecanas del
grupo lingüístico otomangue. Se separó del zapoteco de forma definitiva hace
24 siglos. En la actualidad se distinguen cuatro variantes del idioma: la
de Santiago Yaitepec, que se habla en siete municipios; la de Zezontepec,
difundida en la zona norte de la región chatina, y la de Tataltepec de Valdez
y Nopala, en la costa.
Salud
La contaminación del agua y la tala inmoderada de los bosques
ha impactado en la nutrición y en la medicina tradicional practicada por los
chatinos, debido a la escasez o extinción de algunas especies vegetales y/o
animales. La medicina tradicional echa mano de la herbolaria, de extractos
animales y de rituales mágico-religiosos. En la terapéutica chatina encontramos
curanderos, parteras, rezanderos, brujos, hierberos y hueseros. El uso de
psicotrópicos como el “santo hongo” y la “santa” (semillas de la virgen) es
común entre los hombres de creencia. El diagnóstico se hace por medio del
pulso.
El “come santo lumbre” es una enfermedad que se cura con
rezos y ofrendas al santo Fuego, entidad que provoca la enfermedad. Otras
enfermedades son el espanto, el mal aire, la muina, el mal de ojo, el daño
o la brujería. Para curar enfermedades de origen natural como la diarrea,
el latido, la disentería, la calentura y la tos hay un uso doméstico frecuente
de la herbolaria. Existe una asociación de médicos tradicionales chatina llamada
“Que TiIaá”, fundada en 1991, que incluye a especialistas
y promotores de salud de Juquila, Panixtlahuaca, Cieneguilla-Quiahije y Nopala,
entre otros.
Vivienda
La vivienda chatina está compuesta por una o más casas dentro
del solar doméstico que comprende, generalmente, familias extensas. En estos
casos se comparte la cocina, que está en una construcción aparte. La casa
es generalmente de sólo un cuarto, rectangular, sin ventanas, y con piso de
tierra. Las paredes son de carrizo recubierto de lodo o adobe. Cuatro postes
de madera van colocados en las esquinas y sostienen el techo de palma, en
tierra caliente, y de teja en zonas templadas.
Los materiales usados tradicionalmente incluyen carrizo,
bambú, palma, madera, embarro, bajareque, tejamanil y tejas, aunque cambian
los materiales según la zona de que se trate. El promedio de habitantes por
vivienda es de 6.5, aproximadamente.
Artesanías
La producción artesanal chatina consiste en textiles y alfarería.
Esta última se presenta en casi todas las comunidades, sólo para uso doméstico:
ollas, comales y cazuelas. En lo que respecta a textiles, el tejido y el bordado
se producen en Yaitepec, Quiahije y en Nopala (a menor escala); se confeccionan
blusas, morrales, ceñidores, servilletas y manteles, aunque el uso del telar
de cintura está desapareciendo. El ixtle se utiliza en Zezontepec e Ixtapan
para manufacturar hamacas, reatas, mecates y redes.
Territorio, ecología y reproducción social
La Sierra Madre del Sur se caracteriza por su abrupta geomorfología
hacia la costa del Pacífico. La región chatina va del nivel del mar, hasta
los 2 900 msnm, en donde sus picos se alternan con pequeños valles seguidos
de pronunciadas pendientes camino a la costa. Los asentamientos poblacionales
se ubican entre los 400 msnm hasta cerca de los 2 500 msnm, se distribuyen
en tres grandes zonas de vegetación-altitud: las tierras bajas tropicales
con vegetación de selva y manglares (de 0 a 800 msnm). En esta zona predomina
la ganadería y la agricultura comercial. Las tierras medias van de los 800
a los 1 600 msnm, están pobladas por bosques caducifolios y mesófilos, es
la zona en donde se asientan la mayoría de las poblaciones chatinas que cultivan
masivamente el café. A partir de los 1 600 m comienzan las tierras altas cuya
población vegetal característica son los bosques de pinos-encinos.
Climatológicamente, la biodiversidad de la región abarca
cuatro tipos distintos: cálido húmedo, con temperaturas extremas de 15 a 30°C;
precipitaciones que varían de los 50 mm en invierno a los 1 700 mm en verano;
semicálido húmedo, con temperaturas de 10 a 30°C y precipitaciones que van
de los 100 a los 1 700 mm; templado húmedo, con temperaturas de 10 a 24°C,
y precipitaciones de entre 125 y 2 000 mm; y templado subhúmedo, con
un promedio de 12 a 18°C, y precipitaciones de 150 y 1 400 mm.
Un complejo hidrológico atraviesa la región, formado por
los ríos Atoyac-Verde. Este complejo territorio de diversidad de climas hace
de la región chatina una zona rica en recursos forestales, agrícolas y ganaderos.
Se cultiva maíz, frijol, chilacayote y hortalizas para autoconsumo, además
de frutales para fines comerciales. El ixtle se cultiva en Zezontepec, y la
jamaica a nivel comercial. La producción de café se ha incrementado, lo que
ha traído como consecuencia la tendencia al monocultivo y el paulatino abandono
de la siembra del maíz. Las tierras dedicadas a la agricultura tradicional
son de temporal.
En la región también se practica la ganadería, sin embargo,
esta actividad está en manos de la población mestiza. Los bosques chatinos,
son explotados por compañías sin dejar beneficio a las comunidades; los comuneros
se han organizado para oponerse a éstas prácticas.
La migración temporal para el corte de café en las fincas
del distrito de Juquila o el trabajo jornalero en las plantaciones agrícolas
de la costa son prácticas comunes de los chatinos para complementar la economía
doméstica.
Organización social
El núcleo básico entre los chatinos es la unidad doméstica. Está compuesta por una o más familias emparentadas y es la estructura fundamental
de producción y consumo. Los varones activos colaboran en faenas agrícolas,
pastoreo, cacería, pesca y construcción de viviendas. Las mujeres concentran
sus actividades en el hogar, el cuidado de los animales domésticos, el acarreo
de agua y leña, el trabajo en los huertos, la recolección y los productos
artesanales. El espacio más significativo en la casa es el altar. Aquí tienen
lugar las ceremonias principales desde la presentación de los recién nacidos
hasta el traspaso del mando. Pertenecer a una unidad doméstica le confiere
los derechos y deberes a un individuo. Esto permite intercambiar servicios
y recibir apoyos en caso de necesidad; sin embargo, esto último se extiende
a nivel comunal. Otro lazo que refuerza el desarrollo de la comunidad es el
compadrazgo, que se da en casos de bautizo, confirmación, matrimonio, vela
y levantada de cruz. Además se practica el tequio o trabajo comunitario.
El sistema de cargos tiene tres o cuatro clasificaciones
según el municipio. Así, en San Juan Quiahije hay cuatro tipos de cargos:
de escalafón, fuera de escalafón, de cargos religiosos y de cargos vitalicios.
En el primero, por orden de importancia, se tiene el de presidente y suplente,
alcalde único y suplente, síndico y suplente, tesorero, seis regidores mayores
y quince menores, juez de vara, mayor de vara, juez de camino, teniente de
policía y topiles, quienes se desempeñan de manera gratuita. Fuera de escalafón,
los cargos son secretario, comisario de bienes comunales, consejo de vigilancia,
comité de escuela, comité de salud, comité proelectrificación, comité 'text-transform:uppercase'>dif
, los cuales reciben remuneración y cumplen funciones político-administrativas
de creación gubernamental y que están relacionadas con el Estado y hacia el
interior de la comunidad. Entre los de tipo religioso se cuenta con presidente
de templo, rezadores y músicos. Por encima de todos se erige como máxima autoridad
el Consejo de Ancianos. Éste tiene conocimientos políticos y religiosos, es
depositario de las costumbres y cuenta con autoridad moral en el pueblo.
Cosmogonía y religión
El mundo chatino se sostiene en un equilibrio entre la sociedad,
la naturaleza y lo divino-sagrado, intrínsecamente vinculados, en donde los
puntos de tensión han de garantizar el mantenimiento de la armonía de su universo.
Igual que otros pueblos indígenas, los chatinos tienen sus mitos de creación
tomados de figuras naturales sobresalientes, transmitidas por medio de la
tradición oral y forman parte de su visión del mundo que también es concebida
como una manera de actuar. Del panteón divino sobresalen la santa Abuela,
el santo padre Dios, la santa madre Tierra, la santa madre Luna, los dioses
del Agua, del Viento, de la Lluvia, de la Montaña, las santas Ciénegas y la
santa Lumbre o santo Fuego. En el altar se llevan a cabo las principales ceremonias
familiares y de la comunidad. Algunas sectas protestantes se han instalado
entre los chatinos, lo que ha generado conflictos al interior de las comunidades.
Fiestas
Hay alrededor de 40 fiestas patronales en la región y cada
comunidad celebra, además, rituales referidos a las labores agrícolas, velaciones,
fiestas de barrio o de comunidad. La única fiesta regional importante es la
del 8 de diciembre en honor a la virgen de Juquila. En Zezontepec, las celebraciones
se acompañan de teatro, música, danza, juegos pirotécnicos, misas, comidas
rituales, el inventario del santo, y la llevada de sus bienes a la casa del
nuevo mayordomo.
Relaciones con otros pueblos
Las fronteras de los chatinos están básicamente establecidas
con los mestizos de las cabeceras municipales; al interior de su región, con
mixtecos y zapotecos de la sierra y de la costa y tacuates en la Sierra Madre
del Sur. Históricamente son aliados de los mixtecos, aunque la zona de la
costa ha tendido más rápidamente al mestizaje. Sin embargo, los centros regionales
de poder son San Pedro Tututepec, Santos Reyes Nopala, en la costa, y Santa
Catarina Juquila y Santa Cruz Zezontepec, en la sierra. En este sentido, las
relaciones de los chatinos con los centros de poder mestizos son de subordinación.