Del nombre
En la literatura histórica, a los huastecos (teenek) se les
llama cuexteca, vocablo nahua relacionado, según los cronistas, con dos
voces del mismo idioma: cuechtic o cuechtli, que significa "caracol menudo
o caracolillo", y cuexteca, nombre del caudillo que los guió hacia
el oriente y cuya figura se relaciona con Quetzalcóatl en la caída
de Tula. El otro nombre: huaxtecos o guaxtecos, se deriva del sustantivo nahua
guaxin, que significa "guaje", leguminosa comestible.
En su propia lengua, que pertenece al tronco mayense, los huastecos se autodesignan
teenek, gentilicio de donde derivan teenek cauintalab, palabra o lengua huasteca,
y teenek bitsom, pueblo huasteco. Este vocablo se utiliza en contraposición
a ejek, que significa "negro o mestizo", a thac tzam, "culebras
blancas" o nahuas, y a uuch "piojos" u otomíes. Al parecer,
el vocablo teenek indica una contracción de Te' Inik (Te', "aquí",
e Inik, "hombre"), que significa "los hombres de aquí".
Localización
Los teenek habitan en el noreste de la República mexicana, en la planicie
costera que se extiende por el norte de Veracruz y el oriente de San Luis
Potosí. En Veracruz se distinguen dos núcleos principales: uno
alrededor de la ciudad de Tantoyuca y otro en los municipios, cabeceras y
rancherías o congregaciones en la sierra de Otontepec.
La población teenek veracruzana se localiza en los municipios de Tantoyuca,
Tempoal, Tantima, Chinampa de Gorostiza, donde viven también mestizos
en las cabeceras municipales; en Tancoco conviven con comunidades nahuas.
En esta población, así como en Chinampa, Chontla, Tantoyuca,
Tempoal y Tantima la población teenek rebasa el 50%, mientras que en
Cerro Azul y Naranjos sólo una quinta parte pertenece a este pueblo.
Infraestructura
En esta región existen numerosos caminos interregionales, revestidos,
brechas y caminos vecinales que comunican a varias comunidades entre sí
y que confluyen en las ciudades importantes más cercanas.
Generalmente los teenek se trasladan a pie, pues sólo utilizan vehículos
para ir a ciudades lejanas en caso de enfermedad, o en los días de
plaza se desplazan en camiones de carga de los mestizos.
Las cabeceras municipales tienen servicio telefónico, correo y telégrafo,
electricidad y agua potable. La televisión y la radio son comunes,
aunque pocos indígenas pueden pagar las baterías requeridas.
En las rancherías se alumbran con velas, mecheros de petróleo
y leña. Obtienen agua de los pozos y de los manantiales cercanos. El
principal combustible para consumo doméstico es la leña.
En las cabeceras municipales y en varias comunidades existen centros de salud
con capacidad para atender sólo accidentes menores.
En la región se imparte escolaridad desde el jardín de niños
hasta la normal. En ciudades importantes como Tantoyuca, Cerro Azul, Tuxpan,
Poza Rica, Jalapa y Tampico existen escuelas técnicas de nivel medio
superior. Los municipios pequeños y las congregaciones teenek sólo
cuentan con primarias; en Amatlán y Tantoyuca hay telesecundaria y
secundaria, respectivamente. En Siloxúchil existe un albergue indígena
que imparte educación preescolar y primaria en huasteco.
Antecedentes históricos
Antes de nuestra era, los teenek compartían el territorio huasteco
con los otomíes, los totonacos y los tepehuas, por el sur y el suroeste;
mientras que por el norte y el noroeste se entreveraban con nahuas, guachichiles,
"magoaques", pames y otros grupos chichimecas. Por la toponimia,
sabemos que a lo largo del río Pánuco y otros asentamientos
más al norte, en la sierra de Tamaulipas, se hablaba teenek al momento
de la conquista.
En el centro y el sur de la Huasteca, núcleos importantes de teenek
fueron nahuatizados por las conquistas mexicas del siglo XV, además
de migraciones nahuas a la Huasteca a raíz de la caída de Tula.
En la parte baja del Pánuco compartían algunos centros de población
con grupos migrantes de nahuas, con quienes establecieron alianzas para defenderse
de los ejércitos mexicas. Por su ubicación geográfica
como salida al mar, los grupos de la Huasteca fueron los más afectados
en los primeros años después de la Conquista, pues fueron objeto
de numerosos abusos de los españoles. De 1523 a 1532 fueron sujetos
de esclavitud para abastecer de mano de obra a las Antillas. En esos diez
años sucedieron dos rebeliones indígenas y fueron asesinados
400 principales y 60 caciques indígenas. A partir de 1523 Cortés
repartió a los teenek en encomiendas.
A partir del siglo XVI los cambios más notorios fueron la baja demográfica
y el despojo de tierras a las comunidades teenek, sobre todo en favor de los
conventos agustinos y de las autoridades civiles. Durante los siglos XVII
y XVIII, el cabildo indígena había ampliado sus funciones: distribuía
y recolectaba el tributo, pagaba las cargas impuestas por la Iglesia y era
el responsable de las tierras y bienes de la comunidad; además, representaba
al común en los pleitos agrarios y gobernaba al interior de la comunidad.
Los indígenas elegían al cabildo, pero no faltaba la interferencia
del cura y de los encomenderos que elegían a quien favoreciera sus
intereses. Durante el siglo XIX había extensas haciendas de particulares
en las que se criaba ganado y se cultivaba maíz. La producción
de estas haciendas se basaba en la explotación de la fuerza de trabajo
de los indígenas despojados. Éstos trabajaban a cambio de poder
cultivar pequeños lotes con maíz, frijol, chile, camote y algodón,
indispensables para su subsistencia.
Lengua
La lengua huasteca está clasificada en el grupo maya-totonaco, tronco
mayense, familia mayense, subfamilia yxu. El huasteco es la única lengua
del grupo maya que se encuentra separada geográficamente del resto
de las lenguas de esta familia. Este idioma no tiene diferencias dialectales.
Salud
Respecto al proceso salud-enfermedad, en casi todas las unidades familiares
se curan los padecimientos menores. Los partos, la atención de la madre
y del producto, antes y después del alumbramiento, están a cargo
de las parteras de las comunidades. En caso de enfermedades como perder la
sombra, mal de ojo, susto y otras atribuidas a fuerzas sobrenaturales, a la
envidia o a los enfriamientos, se acude a los alumbradores, quienes diagnostican
el mal a través del fuego con una llama que pasan por todo el cuerpo.
Se hacen limpias y ofrendas a los seres de la tierra, de la montaña
o de los caminos para recuperar la fuerza, la sombra e incluso objetos y animales
perdidos. Se acude a la medicina institucional sólo en caso de gravedad;
en general, no se acude a las instituciones de salud por desconfianza o por
sus altos costos. Entre los teenek son frecuentes las enfermedades gastrointestinales,
la desnutrición y el alcoholismo.
Vivienda
Cuando se casan, las mujeres van a residir con la familia del esposo, en cuyo
solar se les construye una casa habitación. La casa y el cultivo de
maíz y de frijol se hace por ayuda mutua entre familiares, vecinos
y allegados.
Sus casas son rectangulares, un extremo se utiliza como cocina, el otro se
usa como sala y dormitorio. La mayoría de ellas tienen un tapanco que
sirve de almacén agrícola y de enseres. El techo de palma está
sostenido por otates y los muros están estucados. Horcones de chijol,
amarrados con bejuco o clavos, forman el esqueleto de la estructura. El solar
se cerca con alambre de púas o con empalizadas de otate; fuera de la
casa, en el solar, se construye una letrina común.
En las cabeceras municipales se suelen utilizar materiales industriales como
tabique, concreto, lámina de asbesto, varilla y cemento. Las casas
céntricas y los edificios institucionales están hechos con estos
materiales.
Artesanías
La principal materia prima con la cual elaboran sus artesanías los
teenek es la palma real, zapupe (agave furcroides trel.) y el barro. En el
tianguis dominical de Tantoyuca se dan cita artesanos comerciantes de varios
pueblos: los de Siloxúchil, San Lorenzo y Aquiche llevan morrales,
sogas, mecates, fibra limpia, estropajos, caronas para las bestias, pretales,
mecapales y redecillas.
En Chijolar se hacen sopladores, abanicos, sombreros, asientos, petates y
palmas tejidas para el domingo de Ramos. Los de Chopopo llevan cazuelas, ollas
y comales de barro. Cada comunidad se especializa en uno o dos productos artesanales.
Territorio, ecología y reproducción social
La Huasteca comprende tres clases de clima tropical:
1) La sierra, que corresponde a las estribaciones de la Sierra Madre Oriental
entre la latitud de Tuxpan y Tampico, entre los 800 y los 1 200 msnm; 2) los
lomeríos intermedios, entre el pie de monte y la costa del Golfo de
México, que no rebasa los 200 metros de altitud; 3) la franja o planicie
costera (menos de 100 msnm), que se abre de sur a norte del río Cazones
al río Pánuco.
Los teenek, con los nahuas, los mestizos y la población negra, habitan
en suaves lomeríos, la sierra de Otontepec y una franja costera del
norte de Veracruz. Los pueblos de Tancoco, Amatlán, Tantima y Chontla
reciben precipitaciones anuales de entre 2 400 y 2 800 mm; Tantoyuca, Ixcatepec
y Platón Sánchez reciben entre 2 000 y 2 200 mm. La temperatura
oscila entre los 18 y los 24°C, con máximas de 40° en mayo
y julio, y mínimas de 0°C entre noviembre y febrero.
Los teenek subsisten con base en la producción de maíz, frijol
y chile; su dieta la completan con varios alimentos que obtienen por recolección
y pesca. La agricultura, las artesanías y el trabajo asalariado son
la base económica de la familia teenek, y se combinan en mayor o menor
medida.
Tanto el equipo agrícola, correspondiente a la agricultura de coa,
como el artesanal para el tejido del zapupe y la elaboración de la
cerámica revelan una continuidad desde la época prehispánica;
es muy probable que también la organización de las tareas específicas
de dichas actividades provengan desde la época prehispánica.
A pesar de enormes dificultades, los teenek producen la mayor parte de los
alimentos vegetales para el mercado regional. En buena medida, la eficacia
de su sistema agrícola descansa en un clima ocasionalmente favorable
y en la organización del trabajo. Los sistemas agrícolas empleados
en esta zona son el de roza, plantaciones de monocultivos comerciales, sistemas
semitecnificados de temporal para la producción de alimentos básicos
y otros de mayor magnitud en el distrito de riego Pujal Coy. A principios
de la Colonia se introdujo la ganadería extensiva, que después
de la agricultura es la actividad de mayor importancia económica en
la región.
La migración va en aumento; los hombres adultos salen a trabajar en
tareas agrícolas o ganaderas, los jóvenes como obreros y empleadas
domésticas que van a trabajar por temporadas en algunas ciudades cercanas
como Poza Rica, Tantoyuca, Tampico, Naranjos y Cerro Azul, y algunas no tanto
como la ciudad de México o incluso hacia Estados Unidos. Algunos se
establecen definitivamente en las ciudades, desde donde envían dinero
a su lugar de origen. Los jóvenes migrantes regresan a su comunidad
en los días festivos. Ellos son un factor de cambio, pues aprenden
comportamientos extraños a la comunidad. Algunos migrantes regresan
con el afán de mejorar las condiciones de su grupo y de su comunidad
y se convierten en líderes agrarios y profesionistas.
Organización social
La agrupación básica de los teenek es la familia. Las familias
se agrupan por lazos de sangre en solares que ocupan tres o más familias
nucleares que se apoyan entre sí. La obligación de ayuda mutua
incluye a amistades y a compadres. Los lazos familiares y de vecindad son
la base de los grupos productivos y del trabajo recíproco. La mujer
teenek se distingue en la comunidad por guardar y transmitir la cultura (lengua,
medicina tradicional, elaboración de artesanías, obtención
de alimentos en el medio, etcétera), por ser activa en materia política
y por llevar la mayor carga de trabajo de la unidad doméstica. En ocasiones
ella es el pilar y la figura central del núcleo familiar.
La mujer, en ocasiones, es elegida por la comunidad para participar como autoridad
civil en las representaciones agrarias de las comunidades, con los jueces
o delegados municipales, y en las comisiones para asuntos de interés
comunitario. El sistema de cargos cívico-religioso ha desaparecido
en el norte de Veracruz, y actualmente de las cuestiones religiosas locales
se encargan grupos de individuos reconocidos por su participación.
Al igual que los "alumbradores" o curanderos teenek, los rezanderos
descubren sus facultades en un sueño, con un accidente personal o con
alguna incapacidad física. El cuerpo de rezanderos, los grupos de danzas
y de las velaciones en las iglesias son las autoridades paralelas más
comunes; ellos son los guardianes de la tradición teenek y se mantienen
un poca al margen de las autoridades civiles y religiosas.
En época de siembra de maíz o frijol, la familia y los grupos
de trabajo recíproco tienen mayor convivencia y refuerzan los lazos
sociales interfamiliares. La familia en cuya parcela toca la ronda de trabajo
colectivo ofrece una comida a los participantes en la mano vuelta al terminar
la jornada laboral. En la cosecha se reparten cantidades variables del producto,
de acuerdo con la importancia social de cada trabajador.
Cosmogonía y religión
Entre los teenek las creencias, los mitos, las leyendas y los rituales se
relacionan con el cultivo del maíz. Los rituales al iniciar la siembra
o la cosecha, las ofrendas en las parcelas y en las iglesias o en el hogar,
los lugares de culto (la parcela, los cruces del camino, la sierra) se fundamentan
en el calendario agrícola, con algunos aspectos católicos o
protestantes. La naturaleza, la tierra, el agua, las cerros, la montaña,
el río, los caminos o las milpas están poblados de seres o guardianes
que exigen respeto y reciprocidad; el no cumplir con ellos propicia la pérdida
de la salud individual o la desgracia familiar o colectiva.
El centro de sus prácticas y creencias religiosas gira alrededor de
la planta del maíz, sus condiciones de reproducción y de los
trabajos que requiere. El maíz sirve como principio rector, como eje
de ordenamiento de la historia, de la cosmogonía y de la vida cotidiana.
Sin el maíz, an ithith, no se concibe la historia, la fiesta ni la
vida. La humanidad está hecha de maíz, por lo que exige respeto
a su alma, al Ipak, personaje que concentra historia, vida y atributos de
la planta y en consecuencia del grupo mismo.
Fiestas
Los teenek comunican su historia y su relación con el medio a través
de la danza. La danza de la Malinche es la interpretación de la Conquista;
otras danzas son: de los Negros, del Gavilán, de la Rama de Navidad;
también realizan bailes escolares en las fiestas cívicas.
Las fiestas más importantes en la Huasteca, incluidas las que celebran
los teenek, son la del Carnaval, la del santo patrono y la de muertos. Estas
festividades están íntimamente relacionadas con la agricultura
y la alimentación y su contenido prehispánico se hace manifiesto
en las peticiones de lluvia y acción de gracias por buena cosecha.
La fiesta se acompaña con danzas, comidas especiales y bebidas alcohólicas,
como cerveza y aguardiente.
Relaciones con otros pueblos
Desde sus orígenes, la Huasteca ha sido un espacio multiétnico.
La interacción entre los diversos grupos propicia intercambio comercial,
alianzas matrimoniales y políticas, enfrentamientos, etcétera.
Los teenek de Veracruz conviven con nahuas y mestizos. Hacia los nahuas hay
cierta consideración de igualdad, manifiesta en los convenios laborales
y en el trato cotidiano; con ellos comparten un patrón cultural, una
mezcla de rasgos mesoamericanos e hispanos, como el culto del maíz;
se diferencian en el diagnóstico de las enfermedades con el uso del
fuego, la fabricación de artesanías con zapupe, la expresión
dancística, el idioma propio, el uso de la palma real, el páscal
como platillo festivo y el acabado de la cerámica. Con los ejek (mestizos)
las relaciones son desiguales, sin importar el ámbito en que se den;
con ellos se enfrentan a la explotación económica, la discriminación
social y el dominio político, tanto en la autoridad civil como también
en la religiosa y en la militar.