Exposición de Lorenzo Armendariz
En las comunidades indígenas, la actitud hacia las personas mayores es de sumo respeto; son seres que gozan de gran prestigio por ser depositarios de un conocimiento tradicional y por haber recorrido un largo camino en la vida. Se les conoce por diversos nombres dependiendo del grupo y de la función que tengan en su propia comunidad. Los mayores o ancianos no sólo son especialistas en su cargo ritual sino que realizan una serie de actividades de importancia vital en la comunidad. Pueden ser médicos tradicionales, tener cargos en las fiestas patronales, participar en decisiones medulares como consejeros o, incluso, no tener ningún cargo, sin embargo, su experiencia en la vida los hace cómplices de la reproducción social. Los ancianos viven su cotidianeidad de la misma forma que el resto de su comunidad, trabajando para lograr su alimentación por medio de la actividad agrícola, formando parte de una familia; además de sus cargos en la comunidad.
Hablamos de comunidades sin escritura, sociedades eminentemente orales, donde la percepción y la aprehensión de su entorno están determinada por la agudeza de los sentidos. Así tenemos también la jerarquización del conocimiento en este tipo de sociedades y son los ancianos quienes participan directamente en los asuntos de carácter ritual de mayor importancia por ser especialistas en su ramo. Las imágenes de esta exposición aluden a la vida de algunos ancianos así como a su entorno social y las relaciones que establecen con miembros de su familia, comunidad y región.
En el discurso fotográfico de la muestra no se buscó mostrar una falsa dignificación de los ancianos sino la cotidianeidad de un personaje depositario de una cultura en el ejercicio de una actividad vital para él mismo, su familia y su comunidad.
A través de cada uno de estos personajes se refleja la situación de la comunidad donde habitan y la particular forma que tienen de ver el mundo, así como sus incertidumbres, deseos, temores y anhelos en el momento de establecer comunicación con las fuerzas sobrenaturales para lograr la efectividad de su acción como especialistas en su constante pedir la vida. La tierra, las plantas, los animales, el agua, los fenómenos meteorológicos, los astros, son elementos ritualizados y asumidos como aspectos vitales en la reproducción de las comunidades a las que pertenecen.
El lenguaje fotográfico expresa así, los momentos de convivencia, el ir y venir en la intimidad y cotidianeidad de cada uno de los personajes. Dichas imágenes permitieron formar un discurso de cada persona y transmitir el sentir del fotógrafo respecto a esos espacios personales, familiares y comunales; espacios que se abrieron provocados por la convivencia y emotividad entre ambos; imágenes que fueron posibles por la complicidad existente entre el fotógrafo y el fotografiado. Estos testimonios gráficos han sido resultado del encuentro efímero de ambos en un tiempo y espacio cuya permanencia es posible a través de la fotografía.
Neyra Alvarado Solís. 1993
Fototeca CDI
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