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Introducción a la
región
América Latina y el Caribe conforman la región donde hay el mayor número de especies que se conoce en el mundo. La región podría alcanzar un gran total de 180,000 especies vegetales, estimaciones que permiten caracterizarla como el área florísticamente más rica de la tierra.
La biodiversidad animal de la región se conoce bastante menos. Sólo en el caso de los vertebrados terrestres existen inventarios regionales terminados, de manera que no es posible comparar la riqueza faunística de esta región con la de otras. No obstante, se podría esperar que a la enorme riqueza de vegetación correspondiera una diversidad faunística similar, pues las plantas constituyen la base de la pirámide viviente y determinan en buena medida la variedad del resto de los organismos en el ecosistema. Sabemos ya que Latinoamérica y el Caribe son también áreas ricas en mamíferos, anfibios y reptiles y que comparten con Asia tropical la máxima diversidad de aves. Un panorama similar puede esperarse para grupos como el de los peces de agua dulce, pues tan sólo el número encontrado en la cuenca del Amazonas (cercano a las 2,000 especies) carece de equivalente a escala mundial.
Las distintas ecorregiones se van transformando en la medida en que se acercan al Ecuador y aumentan la temperatura y en la humedad. Donde hay montañas estas ecorregiones se repiten según la altura, la temperatura y la humedad. Así, encontramos en pequeños espacios una gran variedad climática y de vegetación. La diversidad ambiental abarca desde los paisajes de clima frío y templado, como los encontrados en el centro y Norte de México, hasta aquéllos de de tipo antártico o subantártico, como los que se hallan en el extremo Sur de Chile y Argentina. Si a ello se agrega la variación dada por las montañas, el resultado es de una diversidad impresionante que abarca bosques templados, selvas tropicales, sabanas, pastizales, matorrales desérticos, selvas bajas caducifolias, páramos de altura, manglares, estepas de montaña, selvas espinosas, matorrales mediterráneos y pantanales.
A esto debe agregarse un rasgo notable;
en América Latina se encuentran numerosas zonas
áridas (el desierto de Atacama, constituye
el ambiente más seco del planeta), y al mismo
tiempo es también la región más
húmeda de mundo. El promedio anual de precipitaciones
de la región se encuentra 50 por ciento por
encima del promedio mundial. Su escorrentía
media calculada en unos 370,000 m3 por segundo, equivale
a cerca del 30% del total de las aguas dulces de la
superficie terrestre que se vierten en los océanos.
La región contiene las áreas de selva
tropical húmeda más extensas del mundo,
lo que permite entender por qué la región
es la porción con mayor riqueza biológica
del globo.
[1] Este texto fue tomado, principalmente,
de V. M. Toledo, “El juego de la supervivencia”,
en Un manual para la investigación etnoecológica
en América Latina, CLADES y Centro de Ecología
UNAM, México, 1991.
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