Según la cercanía o lejanía del Ecuador terrestre (latitud) encontramos seis grandes unidades ecológicas. Estas unidades corresponden a condiciones climáticas distintas; hiperhúmedas, húmedas, subhúmedas, semiáridas, áridas y desérticas (también llamadas hiperáridas). La accidentada topografía de algunas partes del territorio regional, junto con la ubicación latitudinal y la combinación de ambientes y microclimas, determinan la presencia en países como México, Colombia o Perú, de casi todos los hábitats naturales encontrados en el mundo. Por ejemplo, el volcán Citlaltépetl (Pico de Orizaba) en México, empieza a levantarse prácticamente del trópico húmedo y en su cima tiene nieves eternas. La variedad de los hábitats naturales para la flora y fauna ha sido el gran desafío para los pueblos indios desde que ingresaron a América. La diversidad ecogeográfica es parte de la biodiversidad y de la diversidad cultural. La mayoría de los pueblos indios vive en áreas montañosas, de tal manera que desarrollan sus conocimientos para aprovechar la biodiversidad de los distintos ambientes donde viven. En la figura 3 presentamos la correspondencia entre las ecorregiones latitudinales y montañosas:
Este gradiente resulta de gran utilidad, porque no sólo permite reflejar cambios sustanciales en los tipos de clima, sino también variaciones aparentes en organismos, respuestas ecofisiológicas de las especies de plantas y grados de diversidad biológica.
a) La primera zona ecológica, corresponde a las regiones hiperhúmedas y húmedas, donde crecen las selvas pluviales tropicales siempre verdes (también llamadas perennifolias porque conservan su follaje todo el año). Estas selvas se presentan en áreas de máxima precipitación y temperatura, tienen la mayor diversidad de especies por unidad de superficie que se conozca, y dan lugar a bosques densos con un apretado conjunto de árboles, arbustos, hierbas, lianas, epífitas (como orquídeas y bromelias) y palmas. Estos bosques tienen tres niveles o estratos, el mayor de los cuales puede rebasar los 30 metros de altura. La cantidad de lluvia corresponde a dos metros anuales. Esta vegetación se limita a las porciones intertropicales de la región, pues los extremos en el Norte y Sur de su distribución corresponden al estado de San Luis Potosí en México y a la parte central de la Costa Atlántica de Brasil. El sector más amplio de la Amazonia corresponde a esta zona ecológica de extrema humedad.
b) Por debajo de los dos metros anuales de precipitación o en presencia de una estación seca más marcada, las selvas suelen transformarse en bosques de menor talla o con un porcentaje mayor de especies caducifolias (que pierden su follaje parte del año). Se trata de una respuesta biológica al cambio de estaciones más marcado, lo que determina ciertos periodos difíciles para plantas y animales a medida que disminuye la cantidad de agua disponible. La magnitud de la transformación ecológica depende de la severidad del periodo de baja precipitación o reducida disponibilidad de agua, a su vez determinada por una combinación de factores, entre los que cabe destacar la capacidad del suelo para retener el agua. En sentido estricto, las selvas tropicales medianas o altas, de tipo subperennifolio o subcaducifolio, que se desarrollan por debajo o cerca de los límites climáticos de las selvas altas siempre verdes, corresponden a tipos diferentes.
c) En el siguiente eslabón del gradiente de humedad encontramos las porciones subhúmedas, que suelen caracterizarse por una precipitación anual de entre 700-800 y los 2,000 mm o que tienen una temporada anual de secas con duración entre los tres y ocho meses. Predominan dos tipos de vegetación bien definidos: i) las selvas bajas caducifolias en terrenos con pendiente o planos, pero bien drenados, y ii) los pastizales tropicales (sabanas) o templados (pampa), ya sea puros o combinados con árboles o arbustos que se desarrollan en terrenos planos, pero con deficiencias de drenaje. Con excepción de la pampa, que se ubica en un clima templado, las demás formaciones vegetales correspondientes a este grupo se localizan en latitudes tropicales o subtropicales, con temperaturas cálidas cuyas medias anuales superan los 18 - 20 º C.
d) Las selvas bajas caducifolias son formaciones boscosas con árboles no mayores de 15 metros, que pierden las hojas por un periodo de cinco a ocho meses al año. Distribuidas en grandes extensiones de México y Centroamérica, sobre todo en la vertiente del Pacífico y en algunas porciones del Norte y centro de Sudamérica, las selvas bajas caducifolias son los bosques situados en alturas más bajas en la región y constituyen comunidades de una elevada riqueza biológica. La paulatina reducción del tamaño de los árboles y el incremento de las especies caducifolias, por efecto de la disminución de la cantidad de agua disponible, es un fenómeno que puede verse en la península de Yucatán en México. Cuando se recorre de Sur a Norte, a partir del Petén en la frontera de Guatemala con México se puede observar la transición gradual de una selva alta a una selva mediana y finalmente a una selva baja en función de un claro gradiente de mayor a menor humedad.
e) Mención especial merecen las sabanas, extensiones de pastos (gramíneas) con árboles dispersos. Aunque las sabanas no son tan abundantes en América Latina y el Caribe como en el centro y Norte de África esta vegetación es de enorme importancia en los sectores de baja altitud de la región, donde ocupan una superficie aproximada de 2 millones de km2, equivalente a la décima parte de la extensión total de la región. La sabana está representada en la porción central y Norte de Sudamérica, dando lugar a los “llanos” venezolanos y al “cerrado” brasileño, que representa nada menos que el 23% del gigantesco territorio de este país. Se distinguen cuatro tipos de sabanas en la región. i) Las sabanas semiestacionales, se localizan en aquellas áreas como la cuenca amazónica donde la estación seca es poco marcada, ii) Las sabanas estacionales se desarrollan cuando el periodo de secas es más nítido (la sequía y los fuegos suelen determinar aquí las cambios periódicos), iii) Las sabanas hiperestacionales aparecen en las áreas que sufren ciclos anuales de sequías alternadas con épocas de notable inundación, iv) Las sabanas inundadas se presentan en suelos anegados casi todo el año. Si la clasificación de sabanas se hace a partir de la vegetación, se pueden identificar también cuatro tipos: las sabanas limpias, prácticamente sin la presencia de arbustos o árboles; las sabanas arbustivas o arbóreas, donde las especies de árboles o arbustos aparecen dispersos en un extenso tapiz de gramíneas; las sabanas cerradas, donde la superficie arbórea ocupa entre 2% y 15% de la superficie total y, por último, las sabanas boscosas, en las que los árboles llegan a abarcar entre 15% y 40% de la superficie.
f) La pampa, es una sabana situada fuera de las regiones tropicales, localizada por debajo del paralelo 30º ocupa una enorme extensión de más de 500,000 km2, que equivale a una quinta parte del territorio argentino. La pampa presenta una relativa homogeneidad climática; la cantidad de lluvia anual oscila entre los 500 y 1,000 mm, pero a diferencia de las sabanas las temperaturas medias anuales se sitúan por debajo de los 20 ºC, ubicándose por lo general entre 16° y 17 ºC.
g) Una formación de pastizal templado también ocupa grandes extensiones en México. Sin embargo, a diferencia de la pampa, este pastizal mexicano se encuentra en un altiplano, cuya altura oscila entre 1,000 y 2,000 msnm y en climas semiáridos.
h) Existen tipos de vegetación de transición entre las áreas subhúmedas y semiáridas. Se trata en este caso de las llamadas selvas bajas espinosas, que sustituyen a las selvas bajas caducifolias en donde la precipitación se reduce todavía más, dando lugar a una selva de menor talla. Al mismo tiempo, estas formaciones se distinguen de las la vegetación arbustiva correspondientes a los sectores más secos del gradiente por ser todavía bosques, con sólo dos estratos de árboles, muchos de ellos espinosos. En la región, estas selvas suelen restringirse a espacios que cuentan con 400 a 700 mm de precipitación anual y aparecen en el centro y Norte de México, en el Norte de Sudamérica y en la región del chaco argentino.
i) En las zonas bajas de la región, ubicadas tanto en México como en la parte extratropical de Sudamérica, las áreas secas ocupan también enormes extensiones. Las áreas áridas y semiáridas se encuentran en la mitad del territorio mexicano y más de la mitad del argentino. Los climas secos son aquellos en los que la vegetación dominante está constituida por arbustos o pastos, con ausencia de árboles o con una presencia poco significativa de ellos. Dependiendo de la lluvia es posible distinguir tres zonas ecológicas secas; las zonas semiáridas, cuyo rango de precipitación anual varía entre los 400-500 y los 700 mm y donde es factible realizar una agricultura de temporal de grandes riesgos; las zonas áridas con una precipitación anual inferior por lo general a los 400 mm, y donde resulta imposible cultivar sin riego; y las zonas hiperáridas o desérticas, que pueden permanecer más de un año sin lluvia, carecen de vegetación permanente e incluyen en cambio especies vegetales dominantes de carácter efímero, es decir, de aparición rápida y oportunista, que aprovechan los breves momentos de humedad que pueden presentarse en cualquier época del año. Estas zonas bajas se encuentran en el Norte y de manera más esporádica en el centro de México; en una extensa franja costera que se inicia en el Sur de Ecuador, pasa por Perú y termina en el Norte de Chile, en buena parte de Argentina y, en menor proporción en el Norte de Sudamérica y en algunas islas del Caribe. La mayor parte de estas áreas corresponde al tipo semiárido pues aun los llamados “desiertos” (Sonora y Chihuahua en México y Patagonia en Argentina) reciben precipitaciones anuales por encima de los 400 mm. La mayor aridez se localiza en dos áreas: la península de Baja California, en México, y la larga franja de 3,700 km de la costa de Perú - Chile. En esta última zona, tal vez se localizarían los territorios más secos del mundo: Arica, en donde registros de 39 años sólo han permitido detectar cuatro con lluvia mínima; e Iquique, cuya estación meteorológica sólo recibió algunas gotas de agua 17 de los 50 años con registro.