Cartilla 2. Regiones prioritarias de biodiversidad en los territorios de los pueblos indígenas de México

 
 

1) Los territorios de los pueblos indígenas en el año 2000.

Para hacer un balance de la diversidad bio- cultural en las regiones de los pueblos indígenas tenemos que introducir el concepto de territorio. Este necesariamente se concatena con el reconocimiento de los indígenas de México como pueblo. La discusión sobre la autonomía en el marco de la Constitución se circunscribió a la idea de comunidades agrarias, localidades y municipios indígenas. Sin embargo, la ocupación territorial por pueblo indígena va más allá de estas tres formas organizativas del estado mexicano. Podría entrarse a un proceso de remunicipalización en aquellos municipios en donde los indígenas no son mayoritarios pero que junto con sus vecinos forman regiones étnicas homogéneas. Varios municipios predominantemente indígenas más las localidades predominantemente indígenas podrían formar regiones, comarcas o distritos.

El concepto de territorio implica incorporar componentes histórico-sociales y de procesos políticos de administración de estas regiones por parte de los propios pueblos indígenas. Por ahora este escenario no existe. Por una parte, algunos pueblos indígenas se encuentran mayoritariamente en ciertos municipios. Por otra parte, hay miles de comunidades agrarias con distintos regímenes de propiedad (ejidal, comunal y pequeña propiedad) con población indígena.

Para los fines de este trabajo la definición amplia de los territorios de los pueblos indígenas no es funcional por la razón que no son regiones o zonas delimitadas administrativamente como pertenecientes a tal o cual pueblo indígena. Los instrumentos de evaluación de la población así como los inventarios de tipos de vegetación nos permiten sin embargo definir territorios según el criterio lingüístico en localidades de 40% y más hablantes y determinar el núcleo consolidado de los lugares en donde está la población indígena con por lo menos un promedio de 60% de presencia en estos espacios. El criterio lingüístico es la manera más segura y funcional para delimitar los territorios de los pueblos indígenas según las bases de datos que nos proporciona el Censo General de Población 2000 (INEGI).

Por supuesto que el criterio lingüístico no nos da ninguna certeza sobre el acceso y control de los pueblos indígenas de la diversidad biológica que se encuentra en sus territorios. No nos dice si en estos territorios los recursos naturales son manejados por los propios pueblos indígenas o si grupos minoritarios o del exterior los controlan. Es decir, el acceso y control del recurso por parte de los pueblos indígenas no siempre se da tal como lo consigna el manejo preferencial del artículo 2 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos. Propiedad, acceso y manejo son las claves para la conservación in situ de los recursos.

Asimismo, los territorios indígenas lingüísticos pueden ser la base para ampliar, en un momento dado, su territorio con aquellos que se consideren pueblo indígena sin que actualmente se hable el idioma respectivo. (Por ejemplo, en la Sierra Norte de Oaxaca, varias comunidades se autoadscriben como zapotecos, sin embargo, el idioma se ha perdido, más no la cultura.). Por otro lado, en las últimas décadas cientos de miles indígenas han migrado a las ciudades, a zonas de producción de escala y a los Estados Unidos de Norteamérica. En este caso el criterio territorial es un referente identatario de referencia.

Como se podrá observar, hacer una evaluación de la situación bio-cultural de los pueblos indígenas no es sencilla, y se realiza por aproximaciones. Con el nivel de organización de los pueblos indígenas actuales, de conocimiento y las bases de datos a nivel nacional accesibles, el criterio lingüístico del territorio nos da una visión mínima y certera de lo que es el centro o “núcleo duro” de los territorios de los pueblos indígenas. De este núcleo se pueden construir territorios mayores según sea la voluntad del movimiento político de los pueblos indígenas. Es sobre este supuesto de territorio que tenemos el siguiente balance de la biodiversidad y agrobiodiversidad:


Mapa 2. Territorios indígenas de México

2) Áreas prioritarias de conservación bio-cultural

En México habita alrededor del 30% de los pueblos indios de América Latina, estos pueblos viven en o cerca de áreas de ecosistemas bien conservados, que han sobrevivido gracias a los saberes ambientales de sus pobladores que han aquilatado a través de generaciones. Sin embargo la constante presión sobre los recursos naturales acompañada de las difíciles condiciones en las que viven los pueblos indígenas pone en riesgo la conservación de los saberes culturales y ambientales así como de los territorios bajo custodia de estos pueblos.

Los pueblos indígenas conservan estas áreas a partir del conocimiento ecológico que pasa de generación a generación, se transmite casi siempre de manera oral y esta ligado a las necesidades prácticas de uso y manejo de los ecosistemas locales. Los saberes indígenas además de comprender los aspectos que componen la naturaleza en función de su uso, representan la memoria de las adaptaciones al medio en el que se desarrollan. [1]

En un estudio reciente se consigna que dentro de las Áreas Naturales protegidas viven 756,727 habitantes de los cuales 57,076 son indígenas. [2]


Mapa 3. Áreas prioritarias de centros de diversificación biológica y de agrobiodiversidad.

 


Mapa 3 bis. Acercamiento de áreas prioritarias de centros de diversificación biológica y de agrobiodiversidad.

 

En México se formaron grupos de trabajo para definir 151 regiones terrestres prioritarias en biodiversidad, lugares que son los más ricos a nivel nacional, y que cubren una superficie de 504,634 km2, correspondiente a más de la cuarta parte del territorio nacional.[3] En estas 151 regiones prioritarias viven por lo menos un millón 612 mil 371 habitantes mayores de cinco años hablantes de alguna lengua indígena.

Tomando en cuenta el número de indígenas que viven dentro de las áreas terrestres prioritarias, asimismo sus tradiciones y como “gentes de los ecosistemas” podemos afirmar que estamos ante actores primordiales para la defensa y conservación de la biodiversidad y como vamos a ver abajo de la agrobiodiversidad.


[1] Basado en Víctor M. Toledo y et. al., Atlas etnoecológico de México y Centroamérica, Etnoecología A.C, UNAM y BM, México, 2000.

[2] Boege E. Proyecto patrimonio bio-cultural de los Pueblos Indígenas de México Hacia la conservación in situ de la biodiversidad y agrobiodiversidad en los territorios de los pueblos indígenas. En prensa. 2004.

[3] Arriaga, L., J.M. Espinoza, C. Aguilar, E. Martínez, L. Gómez y E. Loa (coordinadores). Regiones terrestres prioritarias de México. Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad. México. 2000

 
     
 
 


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