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Cuando el campesino planta en su solar o en su parcela un número limitado y relativamente aislado de árboles (por ejemplo, en sistemas agroforestales, cercas vivas, cortinas rompevientos, cada árbol funciona en forma relativamente independiente de los demás. Los árboles cuentan con una gran superficie para desarrollarse y no compiten unos con otros. Algo similar acontece con las plantaciones que se hacen con el sistema denominado “distanciamiento final”, en el cual los árboles se plantan a la distancia que tendrán entre sí los adultos. Si estos árboles se dejan crecer libremente y sin apoyarlos con determinadas tareas, a la larga, cuando estos árboles alcancen su madurez no habrá un premio económico. Los mismos formarán una copa muy ramificada, los fustes serán cortos, a veces dobles, y tendrán un escaso valor comercial. En estos casos se deben hacer podas forestales, que se realizan con las mismas herramientas y en periodos similares a las podas de árboles frutales, pero con un objetivo exactamente contrario. En las podas de árboles frutales se busca dar forma al árbol para que tenga un fuste corto y una copa amplia, ramificada y expuesta al sol de forma pareja, para que todo el crecimiento se concentre en los frutos y éstos se puedan alcanzar fácilmente. En las podas forestales se busca que todo el crecimiento se concentre en el fuste, eliminando las ramas laterales y procurando que la copa se forme a la mayor altura posible.
Cuando los árboles se plantan a una densidad mucho mayor que la del bosque adulto los mismos compiten unos con otros. Los árboles más vigorosos eliminan a los más débiles, gran número de éstos mueren y queda un número de árboles adultos mucho menor que el de árboles plantados. A esto le llamamos masa forestal manejada. Aquí la poda no es necesaria, ya que los árboles compiten entre sí por la luz y se desraman naturalmente. Pero es necesario realizar una cuidadosa serie de trabajos, denominados limpias y aclareos, para ir eliminando los árboles mal conformados, defectuosos, enfermos o de bajo crecimiento. Decimos que se “suprimen” estos árboles, ya que jamás crecerán vigorosos. Una densidad muy alta hace que haya muchos árboles, cada uno de los cuales crece poco. Por ello, se busca también reducir la densidad para lograr el máximo crecimiento posible. Con estos trabajos se pretende ir concentrando el crecimiento en los árboles de más valor: árboles de fustes largos y limpios, rectos, sanos y de crecimiento rápido. Un buen manejo de estas técnicas permitirá al campesino aumentar varias veces el valor de su capital forestal.
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