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Para poder obtener un rendimiento sostenido la actividad forestal debe ser organizada como empresa. En ésta debe haber un orden para la planificación, la ejecución y el control de las acciones. Como el bosque es una inversión a largo plazo debe tenerse también una visión empresarial a largo plazo, con objetivos económicos claros: cuál es el producto principal, cuáles son los subproductos. Esto es válido tanto para empresas forestales complejas como para pequeñas empresas familiares de unas cuantas hectáreas (plantaciones y bosques campesinos), tanto para empresas comerciales como para empresas destinadas a producir bienes de consumo para la comunidad (leña, carbón, etcétera).
En la empresa forestal este orden implica decidir en forma planificada cuándo, cuánto, dónde, cómo y qué cortar. Esto no sólo es válido para la producción de madera, sino también para productos no maderables. En un bosque, donde se aprovechan resinas (chicle, caucho, etcétera) debe tenerse un cuidado similar en la planificación de la pica: cuándo, cuánto, dónde, cómo y qué picar.
Una industria requiere de materias primas, las cuales son procesadas en la fábrica para obtener productos finales. El tiempo no es importante y las materias primas pueden provenir de cualquier lado. En una empresa forestal hay insumos (luz, agua y nutrientes, entre otros) pero la fábrica es el propio bosque, con sus propias leyes al crecer produce su materia prima. Cuando uno corta el árbol disminuye el “producto de la fábrica”. Por eso, hay que planificar cuidadosamente las cortas, para que siempre haya partes del bosque en regeneración que compensen el volumen que se cortó. En una empresa forestal el plazo de formación del producto (madera, resinas, palmas) normalmente es muy largo (años). Asimismo, a diferencia de una fábrica, en una empresa forestal el bosque está organizado en el tiempo y en el espacio, según los ciclos ecológicos.
El aprovechamiento del bosque no sólo es la extracción de madera. Desde siempre las comunidades indígenas han aprovechado los animales silvestres como los venados, jabalíes, ciertas aves, etcétera. Tomando en cuenta esta experiencia habría que mejorar las formas de aprovechamiento para que no mermen sus inventarios y así convertir estas áreas forestales en una gran área ganadera “natural”. La recolección de plantas medicinales, hongos silvestres medicinales y comestibles, según las culturas indígenas, son productos tan valiosos o más que la misma madera. Cuando el mercado exige crecientemente estos productos los acuerdos comunitarios que parten de la experiencia, apoyados por estudios técnicos, deben fijar las cuotas y técnicas de extracción de tal manera que siempre se cuente con una cantidad estable de estos productos. Por lo anterior, decimos que el tipo de manejo debe ser del bosque natural, múltiple de tal manera que los ingresos no se den por una sola actividad sino que sea la suma de todas.

Figura 24. Crecimiento del arbolado
Naturaleza de la empresa social comunitaria e indígena
Una empresa social forestal requiere desarrollar capacidad técnica, administrativa y habilidad para impulsar una estrategia económica. Esto quiere decir que, sin perder las instituciones tradicionales para la toma de decisiones, es necesario que haya una gestión de tipo gerencial para administrar bien los recursos. En Oaxaca, por ejemplo, la asamblea de comuneros indígenas (o socios) se reúne tres veces al año; donde el gerente escogido rinde su informe previa revisión de un grupo de auditores internos formado por el consejo de ancianos o caracterizados que igualmente son elegidos en asamblea. El gerente tiene que presentar los planes de desarrollo de la empresa y, según la apreciación de la asamblea, se ratifica en su puesto por un año más. Es así como la gestión gerencial de la empresa social se conjunta con las viejas tradiciones comunitarias y sus asambleas.
Tanto la industria como la empresa forestal requieren que parte de los ingresos se reinviertan en el mantenimiento del bosque y de la empresa. Hay que darle mantenimiento al bosque como se le da a un automóvil. Si una empresa forestal no reinvierte en el bosque (realizando tareas de limpias, aclareos, regeneración, etcétera) la “máquina forestal” se desaceitará, se desajustará y funcionará cada vez peor. La experiencia mexicana de las empresas forestales comunitarias ha demostrado que con frecuencia invierten los ingresos en obras de beneficio comunitario. Pero también hay discusiones internas si se reparten utilidades a cada uno de los comuneros o ejidatarios socios, o bien se reinvierte para producir nuevas fuentes de trabajo.
Los bosques y las selvas
Organización técnica del bosque para satisfacer el principio de sustentabilidad
Los árboles crecen porque toman la energía solar (luz) mediante la fotosíntesis, el carbono del bióxido de carbono del aire y los nutrientes del suelo se convierten en una masa sólida en forma de raíces, hojas, ramas, tronco, flores y frutos. En este proceso el oxígeno es liberado. En la noche cuando no hay luz, el árbol más bien suelta bióxido de carbono. Cuando crecen los árboles absorben el bióxido de carbono y sueltan más oxígeno. Pero cuando el árbol ya no crece se equilibra la absorción y expulsión del bióxido de carbono y la cantidad de oxígeno.
Al principio el crecimiento es lento, se acelera poco a poco hasta alcanzar un máximo y luego se detiene, también poco a poco, hasta llegar a cero. Por último, los árboles viejos ya no crecen, sino que su volumen se reduce por la caída de ramas, pudrición, etcétera, hasta que el árbol muere. La gráfica de este patrón se puede representar como una curva en forma de S.
Si bien esta forma de S es igual para todas las especies, las características de la misma cambian de una especie a otra, de un suelo a otro y de acuerdo con el tratamiento silvícola, a la calidad genética de la semilla, y a los nutrientes y micorrizas que le ayudan a crecer.
El tiempo que media entre el nacimiento (o plantación) del árbol, y su corta, se denomina turno. Las características de la curva nos indican el momento en que resulta más conveniente cortar. El criterio de máxima producción en especie es cortar cuando la recta que se origina en el punto cero llega a ser tangente con la curva de crecimiento. Por arriba de este punto el turno de corta pasó, porque el árbol ya ha empezado a dejar de crecer. Por debajo de este punto todavía no se debe cortar porque el árbol está creciendo a buen ritmo. Obviamente la decisión de cortar o no depende de muchos factores como los del mercado.

Figura 25. Hay una relación estrecha entre ordenación forestal y economía
Calidad y cantidad de madera aprovechable, capital, crecimiento e interés
En cualquier bosque las existencias en pie constituyen el capital y el crecimiento del arbolado, el interés. En un bosque ordenado se corta el interés, pero sin permitir que la corta “se coma” al capital. Cuando un bosque se sobreexplota el capital se reduce poco a poco, y como cada vez hay menos árboles, por lo tanto, el bosque crece menos.
Esto explica qué se debe entender por producción forestal: es la producción de materias primas que genera el bosque, desde el nacimiento de la planta hasta su muerte. Como en nuestros países hay una escasa tradición forestal, en algunos casos se ha llamado “producción” a la simple extracción de madera del monte. Esto es un grave error, ya que la producción se mide por la capacidad de regeneración y crecimiento del bosque. Como se puede ver, hay una relación estrecha entre la ordenación forestal y la economía. Cuando hablamos de producción del bosque en especie (cuánta madera, etcétera) nos referimos a la ordenación, y cuando mencionamos a la producción del bosque en dinero nos enfocamos a la economía.
La producción de un bosque depende de muchas cosas. Una especie puede crecer lo mismo que otra pero tener más valor. En este caso, el bosque con mayores existencias de la especie más valiosa será más productivo desde el punto de vista económico. Una misma especie puede crecer mejor en unos suelos que en otros. En este caso, los bosques ubicados en los suelos donde se dé el mayor crecimiento serán los más productivos. Una plantación puede provenir de semilla seleccionada (buena forma, rápido crecimiento) o bien de semilla de mala calidad. En este caso, los bosques provenientes de semillas seleccionadas serán más productivos. Por último, la producción depende del tipo de tratamiento silvícola (cuándo y cómo se limpia, cuándo y cómo se aclarea, etcétera). Un bosque bien tratado dará origen a árboles de buena forma, sanos y de rápido crecimiento, por lo cual obviamente será más productivo.
Saber cuánto crecen los árboles es, en última instancia, saber cuál es el interés de nuestro capital. Toda inversión que se realice para medir el crecimiento del bosque es una inversión económicamente sana. Obviamente la intensidad de la tarea dependerá del tamaño y valor del bosque. Un campesino que ha plantado pocas hectáreas con especies de alto valor comercial puede convenirle, quizás, medir todo el arbolado, en gran parte con su propio trabajo, pero una comunidad con un bosque natural de miles de hectáreas de extensión deberá llevar a cabo un muestreo estadístico del mismo.
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