Cartilla 6. ¿Cómo organizar un bosque para satisfacer el principio de sustentabilidad?

 
 

Hay dos formas principales de masas forestales: las regulares y las irregulares.

Las primeras están formadas por lotes (rodales) de árboles que se originan en un corto periodo, llamado clase de edad. En las masas regulares las clases de edad están separadas y ocupan espacios diferentes. Hay rodales de árboles de diez años, de quince años, etcétera. Es el caso típico de las plantaciones con especies homogéneas. En las masas irregulares las clases de edad están mezcladas. Es el caso típico de los bosques naturales, en los cuales en un mismo sitio conviven árboles de diferentes tamaños y edades, entremezcladas varias especies o formando grupos de la misma. La selva tropical tiene la característica de ser muy heterogénea de tal manera que a veces encontramos únicamente tres individuos por especie en 1 hectárea.


Figura 26. Principales formas de masas forestales

Organización de la masa forestal regular, cuyo objetivo es el rendimiento sostenible de madera

La masa regular se caracteriza por tener un turno determinado, en el cual se realiza la denominada corta final o principal. En la masa regular el crecimiento de los árboles de cada clase de edad varía. Hay un número mayoritario de árboles que presentan un crecimiento promedio y árboles con crecimiento menor y mayor que el promedio, dando una curva como una campana invertida.

Con el tiempo, los árboles de mayor crecimiento sacan cada vez más ventaja a los de menor crecimiento. El retraso cada vez más grande de estos últimos hace que el crecimiento de la masa forestal se detenga; por eso, durante el periodo de maduración se llevan a cabo las tareas ya mencionadas de aclareos (o cortas intermedias), cuya función es eliminar los árboles que limitan el crecimiento de la masa para concentrar el crecimiento en los árboles de mayor producción. Si bien en cada aclareo se elimina parte del capital forestal, al llegar a la corta final el bosque habrá crecido más que si no se hubiera hecho corta de aclaración alguna. Las plantaciones forestales son el caso más claro de masa regular, pero un bosque natural también puede ser convertido en esta forma de masa forestal compleja.

Una masa regular puede estar organizada de las tres maneras siguientes:

Rodal único. Se trata de una masa forestal integrada por una sola clase de edad. Es el caso típico de una plantación que se lleva a cabo en un solo año, se espera a que el arbolado madure y luego se corta en su totalidad. También se denomina plantación de rendimiento único. El fin principal de este tipo de masa forestal es el ahorro. El campesino destina una pequeña superficie y una inversión y un trabajo moderados para establecer una parcela forestal, y la misma le sirve como reaseguro para una eventual enfermedad, fiesta familiar, etcétera. Este tipo de plantación requiere de extensiones pequeñas de tierra. Sin embargo, para obtener ingresos deberá esperar un largo tiempo, y una vez realizada la corta deberá esperar otro tanto para poder volver a aprovechar económicamente el bosque. Por ejemplo, si planto una hectárea de caoba con un turno de 25 años, deberé esperar 25 años para poder llevar a cabo la corta final. Una vez realizada la misma mi capital forestal se verá reducido a cero, y en caso de que decida seguir utilizando el terreno para la producción forestal deberé esperar otros 25 años para llegar a una segunda corta final. Podemos compararlo, pues, con una lotería pero segura (véase figura 26).

Serie graduada de rodales. Se trata de una masa forestal integrada por varias clases de edades que se van plantando en forma graduada, por ejemplo, cada cinco años. Hay tantos rodales como clases de edad. Si planto una hectárea de caoba cada cinco años con el mismo turno de 25 años, al momento de realizar la primera corta tendré cinco clases de edad: un rodal de 25 años (el arbolado cortable), uno de 20, uno de 15, uno de 10 y uno de 5 años. En la hectárea en que corto estableceré una nueva plantación (año cero). Este tipo de plantaciones ofrece un rendimiento periódico. En el ejemplo que discutimos el campesino obtendrá ingresos una vez cada cinco años. Se trata de una producción más continua que la del rodal único, pero no representa una renta constante. Sin embargo, este tipo de plantación todavía es bastante poco exigente en espacio. En nuestro ejemplo, para poder realizar una corta de 1 hectárea se requiere plantar en forma graduada 5 hectáreas. Este tipo de plantación resulta adecuado para un campesino dispuesto a invertir cantidades limitadas de dinero y tierra, pero con una mayor visión a futuro y mayores esperanzas de ingreso que en el tipo anterior. Podemos compararlo con un aguinaldo.


Figura 27. Masas forestales regulares

Serie ordenada de rodales. Se trata de un bosque con una organización similar al anterior, pero en el cual la superficie se divide en tantos años como tenga el turno. Se obtiene de esta manera una rentabilidad anual. En el ejemplo de la caoba, significa que plantaré 1 hectárea por año durante 25 años consecutivos. Al llegar al momento de la corta tendré 25 clases de edad: un rodal cortable de 25 años, uno de 24, uno de 23, uno de 22, etcétera. Este tipo de plantación ya es muy exigente de espacio y de capital. En nuestro ejemplo, para cortar 1 hectárea por año requeriré destinar a la producción forestal 25 hectáreas, con una considerable inversión anual en las plantaciones y en su mantenimiento. Sin embargo, una vez estabilizado el monte el campesino obtendrá muy probablemente un ingreso mucho más alto que en la mayoría de las actividades agrícolas alternativas. En el ejemplo de la caoba, de 12 000 a 24 000 dólares (brutos, por venta de madera en pie) por año de acuerdo con el cuidado que se dé a la plantación y la productividad que se alcance. Podemos compararlo con un sueldo. Además, en estas condiciones el campesino estará naturalmente interesado en extraer y aserrar la madera por su cuenta, con lo cual podrá duplicar o triplicar sus ganancias.

Económicamente las plantaciones forestales tienen un problema: si invierten capital en una plantación de crecimiento medio (como muchas especies maderables), en la mayoría de los casos los árboles crecerán menos que el mismo capital puesto a interés bancario. En la economía campesina este problema es menor, porque el campesino realiza gran parte de su inversión en trabajo. Sin embargo, para que existan florecientes plantaciones forestales tiene que haber un sistema de subsidios, estímulos públicos y un adecuado sistema de seguro. En los países que cuentan con un sistema de subsidios eficiente y de fácil acceso, como Costa Rica, la economía de pequeñas plantaciones forestales se ha desarrollado considerablemente. En los países que carecen de dichos apoyos o donde los mismos son muy complicados y morosos como en México, la economía campesina de plantaciones forestales ha tenido muy escaso desarrollo.


Figura 28. Máximo rendimiento sostenible

Organización de la masa forestal irregular cuyo objetivo es el manejo de ecosistemas forestales.

En la masa forestal irregular no hay clases de edad. Hay manchones de árboles más jóvenes y de árboles más maduros, generalmente asociados a catástrofes naturales como vientos o incendios, pero en general la masa tiene una composición entremezclada y está en un estado de regeneración permanente. Éste es el caso de los grandes bosques naturales, típicamente de las selvas de regiones tropicales. Este tipo de organización es ecológicamente más equilibrado, pero el manejo de estos bosques es más complicado que el de las masas regulares; su ordenación requiere de tareas silvícolas que son diferentes para cada situación, representando casi una artesanía forestal. El conocimiento deta-llado de los campesinos sobre sus montes representa un capital humano invaluable para planificar estas tareas. Se trata de un manejo adaptativo a las circunstancias ecológicas.

El ordenamiento del bosque es precedido por el ordenamiento territorial y ecológico de la comunidad; como ya vimos es necesario proteger las cuencas hidrológicas, las áreas de especial aprecio por la comunidad por su riqueza escénica, de flora y fauna y de especies raras. Es interesante señalar que hay comunidades campesinas e indígenas que han delimitado las áreas forestales para el uso común como es el manejo forestal, áreas de recolección de hongos o forrajeo para las abejas. La siguiente figura nos enseña cómo las comunidades de Quintana Roo y Campeche han delimitado sus áreas forestales permanentes para convivir en las distintas actividades con la selva tropical (figura 29).

Figura 29. Delimitación de áreas forestales comunitarias

La distribución del arbolado en una masa irregular sigue una distribución con forma de J invertida que se denomina curva de distribución normal o de Liocourt (véase figura 30).


Figura 30. La masa forestal irregular

Es un hecho conocido que en un monte natural hay numerosos árboles pequeños, y en la medida que aumenta su tamaño su número disminuye. La curva es la expresión gráfica de este hecho. Las características de la curva varían para cada especie, tipo de suelo y tratamiento silvícola. En los suelos pobres la curva es muy empinada, indicando un alto número de árboles pequeños, seguido de una caída dramática en el número de árboles más grandes. Los escasos árboles grandes ocupan el espacio y sólo dejan lugar a los árboles pequeños, que tienen menores requerimientos para desarrollar sus raíces y copas. En suelos ricos la curva es menos empinada, indicando una mejor distribución. El número de árboles de tamaño intermedio y grande es más alto, y esta situación es más fácil de manejar para asegurar una producción sostenida. Este tipo de bosque se interviene en un tiempo determinado denominado ciclo de corta o rotación de entresaca, que se fija de acuerdo con el crecimiento de las especies de mayor valor económico.

Los bosques naturales heterogéneos constituyen, en la mayoría de los casos, los terrenos de uso común de las comunidades rurales, y en muchos casos son una herencia histórica de las mismas. Éstos requieren de un tratamiento diferente al de los bosques y plantaciones individuales de las parcelas campesinas. Son una posible fuente de ingresos para financiar proyectos sociales que permitan mejorar la calidad de vida a nivel local. Los bosques constituyen el patrimonio de la comunidad, por lo que es un deber ético de las mismas defenderlo, resistir presiones para su venta o renta, manejarlo a perpetuidad y entregarlo mejorado a las generaciones venideras. Para asegurar que su manejo signifique ingresos significativos para la comunidad, la misma deberá desarrollar formas de organización internas que le permitan transformarse en una empresa forestal eficiente, con sistemas modernos de planificación, administración, transformación y mercadeo. Éste es uno de los grandes retos contemporáneos de la forestería comunal en nuestros países.

 
     
 
 


© Derechos Reservados. Eckart Boege, 2004.
Sitio Hospedado en la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. México www.cdi.gob.mx


 
Inicio Mapa de Sitio Correo Electrónico